
Alfonso Monsalve Solórzano
En el artículo anterior hablé sobre la definición de la noción “verdad”, señalando que la contrastación de los hechos y de las fuentes es una condición necesaria para argumentar la admisibilidad de un enunciado o una teoría -conjunto de enunciados que busca explicar o comprender un segmento de la realidad- como verdaderos en ciencias sociales y en la práctica social. Si no hay tal contrastación -que debe poder ser reproducida por cualquiera que tenga los conocimientos necesarios para hacerlo- los enunciados y la teoría dentro de la cual estos se afirman, no pueden ser considerados como explicativos o comprensivos de los fenómenos a los que refieren; no tienen posibilidad de ser verdaderos. Simplemente son falsos.