¿Por quién votar?

Luis Alberto Ordóñez junio 16, 2026

Luis Alberto Ordóñez*

La visión de un Veterano de la Fuerza Pública

Los militares en Colombia son apolíticos, a pesar de ser actores políticos de primer nivel, no pueden ni deben expresar sus preferencias, pero son tal vez los más susceptibles de las decisiones que toman los gobiernos con su ideología de turno.

La razón de ser de la Fuerza Pública es la de servir a la sociedad, a toda ella, sin preferencia alguna de raza, inclinación sexual, estrato social o ideología. Sin embargo, sufrimos como ninguno las buenas y las malas decisiones de los gobernantes, porque esos aciertos o errores impactan en el bienestar de la población y por consiguiente en su comportamiento personal y social; la labor del militar y del policial se vuelve fácil o difícil de acuerdo con quien gobierne y sepa propiciar condiciones sostenibles en el tiempo; los subsidios sin sustento financiero, los puestos burocráticos temporales, el engaño con regalos por parte del Estado, soportados en el endeudamiento de la Nación y sin garantizar su sostenibilidad, son una bomba de tiempo, solamente comparable con la fábula de la gallina que ponía huevos de oro y la genialidad de los ineptos ambiciosos de matarla para enriquecerse con su contenido; idéntica a la ideología de acabar con el aparato productivo del Estado y financiarse con la impresión de billetes, sin control alguno, causando la pérdida del valor del dinero por causa de la inflación. Al parecer nos olvidamos de los siete millones de venezolanos, sumidos en la pobreza, buscando una esquina dónde pedir limosna y a cambio regalar los devaluados Bolívares o hacer artesanías con ese papel moneda sin valor alguno.

Lo que se va a definir, el próximo 21 de junio, no es un problema de ideología, ambos candidatos están llenos de buenas intenciones, se trata ni más ni menos, de la viabilidad de Colombia como empresa próspera y responsable del futuro de cincuenta millones de habitantes; como quien dice el tema principal es el económico. Así de sencillo, si la Nación se quiebra, porque los gastos siguen superando a los ingresos, el país todo, ricos y pobres, vamos a sentir el rigor de la escasez como resultado de las malas decisiones; es que sin dinero no hay salud, tampoco las pensiones ganadas tras largos años de trabajo o los subsidios para los más desfavorecidos, mucho menos se va poder combatir a los violentos porque la Fuerza Pública necesita recursos para pagar y equipar a sus soldados y policías; los violentos, tras la fallida Paz Total, se enriquecieron con las economías ilegales y ahora son prósperos delincuentes, armados hasta los dientes, y con tecnologías que aún el Estado no posee. Pero, ¿qué decir de la educación, el elemento igualador de la sociedad? pues que es insostenible sin recursos; entonces los más necesitados nunca podrán aspirar a superarse; sin dinero y endeudándonos cada vez más por la incompetencia del Gobierno, el futuro de Colombia será similar al del vecino que era rico y ahora está sumido en la peor situación; la Venezuela de Chávez y Maduro, mató la gallina de los huevos de oro y en Colombia no lo queremos entender, pero sí imitar con el odio de clases y acabando la economía.

El gobierno saliente va a entregar una situación financiera desastrosa; las consecuencias, de seguir por esa misma senda, sería comparable con lo que sucede en una casa cuando se gasta más de lo que se recibe, viene la quiebra financiera y la imposibilidad de sostener el hogar, de alimentar a la familia, protegerla, educarla o suministrarle salud. Como buenos militares, ahora en la reserva y con derecho a opinar, sabemos que una economía mal manejada genera más violencia y muertos que la misma guerra.

En conclusión, la decisión del próximo domingo no es ideológica, es financiera; se requiere a los más idóneos y preparados para superar la crisis económica de Colombia, de otra manera se vislumbra un panorama de pobreza extrema, hambre e inconformismo, si pretendemos la continuidad del actual sistema de gobierno que no sabe de administrar sino malgastar. Ser apolítico no significa que no haya preocupación por el futuro; al fin y al cabo todos somos parte de la Nación y también queremos un porvenir digno para nuestros hijos y nietos, con un país en paz y económicamente sostenible, lo demás viene por añadidura.

* Vicealmirante (R). Ph. D.

Luis Alberto Ordóñez

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