Eduardo Mackenzie
Durante su viaje a Barcelona, donde se reúne el cenáculo izquierdista “Grupo de Puebla, el presidente Gustavo Petro afirmó el 17 de abril, en una red social, que la CIA “ya cuenta con datos reales y concretos” sobre “un posible ataque” contra el candidato progubernamental Iván Cepeda Castro.
En su texto, Petro agregó: “En Colombia, las amenazas son omnipresentes, pero la información sobre planes reales debe ser neutralizada de antemano”. ¿Cómo así? ¿Neutralizar la información, en lugar de neutralizar los “planes reales”?
Al momento de redactar esta nota, Estados Unidos no ha confirmado lo que dice Petro. La prensa colombiana tampoco parece disponer de elementos en ese sentido. La ausencia de precisión en las palabras de Petro genera por el contrario dudas.
Como sea, el mensaje de Gustavo Petro fue retomado por la prensa e interpretado como una muestra de preocupación por la suerte de Iván Cepeda. Lo chocante es que Petro, en su dramático anuncio, no haya dicho una sola palabra sobre las amenazas de muerte –éstas si realmente explícitas y visibles–, que han recibido en estos días los dos candidatos de oposición más importantes, Paloma Valencia (Centro Democrático) y Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria): los dos candidatos aparecen en fotos decoradas con coronas fúnebres en algunas redes sociales.
Llama también la atención otro hecho: Petro envió su twitt un día después de la fuerte advertencia de Michael Kozak, diplomático encargado para América Latina en el Departamento de Estado, quien la víspera anunció que habrá “severas consecuencias para quienes intenten atentar contra Abelardo De La Espriella, Paloma Valencia o cualquier aspirante presidencial en Colombia”. Kozak subrayó que Washington mantiene una “comunicación permanente con las autoridades colombianas para prevenir hechos similares a los ocurridos con el ex candidato Miguel Uribe Turbay”. “Quienes estén pensando en hacerles daño se enfrentarán a un castigo terrible si tan solo lo intentan”, declaró Kozak ante los legisladores americanos.
La congresista estadounidense María Elvira Salazar, hija de migrantes cubanos y aliada del presidente Trump, fue la primera en lanzar, el pasado 7 de abril, una advertencia directa en ese mismo sentido al gobierno de Petro y en defensa del candidato Abelardo de la Espriella. La legisladora republicana recordó: “Abelardo lleva meses denunciando que teme por su vida y por la de su familia”. Y concluyó: “Todos sabemos por qué, porque dice la verdad y no se arrodilla”. María Elvira Salazar recordó: “Hace solamente unos meses, el senador Miguel Uribe Turbay fue asesinado por razones políticas”.
En una entrevista a NTN24, la líder republicana enfatizó: “Yo conozco muy bien a Abelardo de la Espriella y lo digo claramente, que no le pase nada, porque si algo le ocurre a él o a su familia, el mundo entero sabrá quiénes son los responsables y no habrá ni perdón ni silencio por parte de Washington. Están advertidos. No toquen a Abelardo de la Espriella”.
Luego del tweet de Petro, Iván Cepeda aseguró que él no había denunciado haber recibido amenazas para “no crear desconcierto y caos”. La prensa comunista de Bogotá tampoco ha denunciado hechos al respecto.
Iván Cepeda ya no encabeza la intención de voto en los sondeos pues el primer y segundo lugar lo ocupan ahora el abogado Abelardo de la Espriella y la senadora Paloma Valencia. Las Farc proclaman que ellas apoyan la candidatura de Iván Cepeda, pues Gustavo Petro no puede presentarse a la reelección.
Otro factor que intriga a los observadores es que Petro está tomando decisiones que, en lugar de aumentar la seguridad de los participantes en la campaña electoral, contribuye a debilitar esa seguridad. El pasado 8 de abril, Petro atacó violentamente en un discurso a Paloma Valencia por haber ella criticado las medidas absurdas de Petro sobre las tasas de interés, operación que buscaba arruinar la autonomía del Banco de la República.
En noviembre pasado, el inquilino de la Casa de Nariño ordenó que fueran excarcelados 80 criminales, entre ellos exintegrantes de las FARC, ELN, grupos paramilitares y narcotraficantes, a quienes transformó en “gestores de paz”. De ellos una treintena fueron condenados por haber cometido crímenes como terrorismo, homicidio, secuestro, extorsión y violación.
Un diario colombiano escribió: “Este caso reaviva la controversia sobre el alcance de la “paz total”, política bandera del actual gobierno. Expertos en seguridad y analistas internacionales advierten que la liberación masiva de criminales sin garantías judiciales podría debilitar la cooperación judicial entre Colombia y Estados Unidos, afectando la lucha conjunta contra el narcotráfico.”
Mas recientemente, los diarios de Colombia unánimemente criticaron otra enorme provocación de Gustavo Petro contra la seguridad de los candidatos presidenciales al confiarle la dirección de Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), el organismo de inteligencia financiera que detecta las operaciones de lavado de activos y financiación del terrorismo, a Wilmar Mejía, un hombre investigado por presuntos vínculos con alias ‘Calarcá’, jefe de un temible bloque de las FARC. Según Noticias Caracol, Mejía habría entregado a ‘Calarcá’, en 2024, información secreta sobre oficiales de inteligencia de la Policía y del Ejército.
En su mensaje del 17 de abril Gustavo Petro incluyó una frase para tratar de reescribir la historia reciente y dar a entender que, contra lo probado por el asesinato de Miguel Uribe, las agresiones no pueden venir de estructuras tipo FARC o Eln, sino de la “extrema derecha”. “Agradezco al presidente Donald Trump su apoyo a las elecciones libres”, escribió, y concluyó: “el origen del asesinato de Charlie Kirk y el ataque contra el propio Donald Trump provienen del mismo bando: la ultraderecha que utiliza al Estado para matar”.
Esos hechos fueron soslayados por la prensa progresista americana que interpreta el texto de Petro del 17 de abril como si éste hubiera conquistado la confianza de la Casa Blanca.