Iván Tabares Marín
La crisis económica, política y social de nuestra Patria no es responsabilidad exclusiva de Gustavo Petro, Iván Cepeda, las guerrillas y los numerosos funcionarios del gobierno que solo buscan aprovechar la oportunidad para llenar sus bolsillos y de sus familiares o amigos con dinero fácil, como también para comprar votos y asegurar su permanencia en el poder.
Los grandes responsables de nuestra desgracia y de la expectativa de tener una dictadura como la venezolana o la cubana son intelectuales como Julián de Zubiría Samper, un pedagogo, columnista de El Espectador y director del instituto Alberto Merani. Ya me he referido a una de sus columnas mentirosas sobre el filósofo Jürgen Habermas. Esta vez me referiré a otra sobre Paulo Freire publicada con motivo del centenario del fallecimiento de este pedagogo en 2021, el más dañino para nuestra cultura.
Antes de escribir esta nota le pedí a la IA un corto ensayo sobre las relaciones entre Freire y el marxismo. Como en otros casos relacionados con asuntos políticos o filosóficos, la IA me decepcionó.
Antes de continuar quiero recomendar los estudios del filósofo y músico inglés Roger Scruton, fallecido en 2020, cuyas investigaciones en la segunda mitad del siglo pasado respaldan mi discurso. Recomiendo los videos de YouTube sobre esas investigaciones. Eso no significa que esté de acuerdo con todo lo que dice.
Scruton mostró la forma como nació la Nueva Izquierda después del fracaso del marxismo y la lucha de clases. La nueva revolución es cultural, es decir, se busca dominar las instituciones sociales desde la familia, la religión, la educación para cambiar la forma de pensar de los ciudadanos mediante la creación de un nuevo lenguaje y otra forma de ver la historia, comunidades negras e indígenas, mujeres, la comunidad LGBTIQ+ y la ecología. Los sujetos revolucionarios ya no son los obreros y los sindicatos, sino los intelectuales y maestros. Por eso Petro acaba de aumentar el sueldo de los maestros cuyo promedio duplica, por ejemplo, el salario de los médicos. Votos comprados.
Hace más de tres décadas leí el libro del brasilero Freire, Pedagogía del Oprimido, pero en ese entonces no comprendí sus implicaciones y la apuesta
comunista para destruir nuestra cultura. Me pareció un libro perverso que solo buscaba adoctrinar a los niños con su esquema comunista ya fracasado. A los mayores, nos enseñaron a leer con cartillas simplistas que decían, por ejemplo, “El enano bebe vino en la bota”. Las cartillas de Freire decían: “El patrono roba el trabajo del obrero”.
Dice de Zubiría: “Fue Freire uno de los impulsores del Partido de los Trabajadores que llevó a Lula da Silva al poder (en Brasil)”. Obvio que sus cartillas contribuyeron también al triunfo de Gustavo Petro y son determinantes en los votos que ya muestra el amigo de las Farc, Iván Cepeda. Por ello he insistido en la necesidad de acabar con el ministerio de Educación. Mientras se mantenga el control de la educación en manos de Fecode e intelectuales comunistas, no habrá futuro.
