Yo soy Cabal

Yo soy Cabal

Iván Tabares Marín

El libro autobiográfico de María Fernanda Cabal Molina, titulado Yo soy Cabal (diciembre de 2025), combina su vida con algunos de los momentos más importantes de su actividad política en el Centro Democrático. Haré una pequeña reseña de tres: las protestas de la primera línea que NO eran estallidos sociales; la traición de Juan Manuel Santos al expresidente Álvaro Uribe Vélez más su fraudulento Acuerdo de paz, y el gobierno de Gustavo Petro.

María Fernanda, el expresidente Uribe, Carlos Enrique Moreno en El Espectador, y esta columna denunciaron que no hubo tal estallido porque todo era un plan de la organización internacional del crimen que es la izquierda, con la colaboración de países del eje del mal, guerrillas, narcotraficantes bandas delincuenciales y grupos terroristas del islam.

“Las llamadas Primeras Líneas –dice Cabal Molina— no fueron jóvenes idealistas, como intentaron vender los medios afines a la izquierda; fueron verdaderos comandos urbanos, entrenados, armados y financiados para atacar policías, bloquear ciudades, destruir la infraestructura de transporte, incendiar CAI, asaltar comercios y someter barrios enteros al miedo y a la violencia”.

(Conviene recordar los tres artículos de Carlos Enrique Moreno el 20 de septiembre, 3 y 17 de octubre de 2020 en El Espectador bajo el título “Deconstrucción”. Esta columna explicó el origen de la Primera Línea)

El Capítulo 9 de Yo soy Cabal se refiere a la forma como Juan Manuel Santos traicionó al expresidente Uribe después de que lo llevó a la presidencia de la República: “Apenas se sintió con el poder en la mano, empezó a distanciarse de Álvaro Uribe (…)”, nombró ministros contrarios a Uribe y el día de su posesión, el 7 de agosto del 2010, en la plaza de Bolívar “se había dejado correr el rumor de que en cualquier momento aparecería ‘el nuevo mejor amigo’ de Santos, Hugo Chávez, dictador de Venezuela y auspiciador de las FARC”. Chávez no apareció, pero sí la impresentable Cristina Fernández de Kirchner, quien cada vez que le daban un micrófono se ponía a hablar mal del presidente Uribe”; también asistió Rafael Correa, presidente de Ecuador, condenado años después por corrupción.

En el Capítulo 21 “¿Qué hicimos para merecer el presidente que tenemos?”, Cabal hace un resumen de las barbaridades dichas y hechas por Gustavo Petro cuando faltaban siete meses para el fin del cuatrienio más infame soportado por los colombianos, y se permitió el lujo de pronosticar la caída de Nicolás Maduro, ocurrida pocos días después del lanzamiento del libro: “Quizás, cuando esta biografía se publique, Maduro ya no esté” (pág. 228).

Narra los defectos de Petro conocidos por la mayoría de los colombianos: incumplido, mentiroso, incoherente, resentido, desconectado de la realidad; convencido de la ridícula teoría del decrecimiento y responsable de la inseguridad; Petro es cómplice de Carolina Corcho y Guillermo Alfonso Jaramillo en el desastre del sistema de salud.

Sin embargo, el libro termina con un grito de esperanza por el fracaso del modelo comunista y el resurgimiento de la derecha en todo el mundo