Marihuana

Marihuana

Iván Tabares Marín                                                                                            

En la facultad de medicina aprendí los efectos secundarios de la marihuana de los que todavía recuerdo algunos como síndrome amotivacional y psicosis movilizada por esa yerba. Por eso me sorprendí hace unos años al escuchar una entrevista de la hija del guerrillero, María José Pizarro, en pregunta Yamid, cuando ella era ponente del proyecto de ley para legalizar el uso recreativo de la Marihuana y que fortuna fue archivado. Yamid Amat le preguntó por los efectos colaterales de la marihuana. Después de darle muchas vueltas a la pregunta, terminó diciendo que se estaban realizando algunas investigaciones, pero que ella no creía en ellas.

María José tiene como único “mérito” el apellido de su padre y su tío, ambos guerrilleros y terroristas; no tiene preparación académica alguna como la mayoría de los militantes de la izquierda colombiana. María Antonia García de la Torre, columnista de El tiempo y también de izquierda, denunció la nula preparación académica de María José

El año pasado, Blu Radio informó de nuevos efectos graves de la marihuana relacionados con infartos y un tipo de cáncer. En los últimos días, las alarmas al respecto fueron lanzadas por el New York Times y resumidas en El Tiempo: “En un momento describimos la adicción a la marihuana como un problema menor. Hoy está claro que esa evaluación fue incompleta”. “Cada año, unos 2,8 millones de estadounidenses sufren el llamado síndrome de hiperemesis cannabinoide (vómitos severos y dolor abdominal)”. “Los hospitales también reportan más casos de paranoia aguda y trastornos psicóticos asociados al consumo, lo mismo que accidentes de tránsito protagonizados por conductores bajo los efectos de la yerba”. “La potencia del producto es otro factor clave. En los años 90, el contenido promedio de THC (tetrahidrocannabinol) rondaba el 4 por ciento; hoy, algunos productos llegan al 90 por ciento”.

Son varias las reflexiones que surgen de esta noticia. En primer lugar, la irresponsabilidad de los militantes de la izquierda y de los congresistas de partidos tradicionales o de derecha que siguen insistiendo en el proyecto de legalización de la marihuana para uso recreativo, ya archivado varias veces. No investigan y simplemente apoyan proyectos como ese para recibir beneficios económicos y el respaldo de organizaciones criminales.

Por otro lado, la izquierda siempre ha rechazado las ciencias porque las considera parte de la superestructura o cultura capitalista que favorece a los “blanquitos ricos”, como dice Gustavo Petro. Su único conocimiento “científico” es la teoría marxista de El Capital, texto que Petro mismo dice haber leído dos veces, a pesar de que esa ideología fracasó rotundamente.

Tercero. La ideología de la izquierda es de buen recibo para los ignorantes, no importa la versión utilizada por un enfermo mental o un psicópata para engañar a sus seguidores, a quienes solo parece interesarles las limosnas o subsidios que les promete.

En fin, como lo dije en otra columna, si algo caracteriza a los dirigentes de la izquierda es el cinismo, incluidos Gustavo Petro, Claudia López, Guillermo Alfonso Jaramillo, Iván Cepeda, “la doctora muerte” y Benedetti.

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