El asesinato de Quentin estremece a Francia y crea ecos en Estados Unidos

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El asesinato de Quentin estremece a Francia y crea ecos en Estados Unidos

Eduardo Mackenzie                                                                                     

El andamiaje que estaba ajustando la izquierda francesa para impedir que el partido de derecha de Marine Le Pen gane en 2027 la presidencia de la República –como lo anuncian todos los sondeos-, consistente en formar un solo bloque con todos los partidos y facciones de izquierda (socialistas, ecologistas, comunistas, trotskistas y melanchonistas), corre el riesgo de irse abajo.

El asesinato de un joven católico tradicionalista de 23 años, Quentin Deranque, linchado el pasado 12 de febrero en una calle de Lyon por 15 miembros de La Joven Guardia, una milicia del partido melanchonista, creó tal onda de estupor en el país que obligó a las figuras centrales del PS a expresar una voluntad de ruptura con LFI. El ex primer ministro socialista Bernard Cazenave y hasta el expresidente François Hollande confirmaron esa línea. Es la primera vez, después de la segunda guerra mundial, que un movimiento con diputados en la Asamblea Nacional dispone de falanges entrenadas capaces de atacar y matar a personas que piensan diferente a LFI. De hecho, LFI etiqueta como “neo-fascistas” a todos sus opositores.

Impacto internacional y tensión diplomática

Los efectos de la ignominia de Lyon llegaron a agravar las difíciles relaciones diplomáticas entre Francia y Estados Unidos. Jean Noel Barrot, ministro de Asuntos Extranjeros, excedido por un twitt sobre la muerte de Quentin del embajador de Estados Unidos en Francia Charles Kushner, citó a éste para reprenderlo en su despacho.  “Francia no tiene ninguna lección a recibir de la internacional reaccionaria”, exclamó Barrot.  Como el embajador envió a uno de sus subalternos, Barrot, con el aval de Emmanuel Macron, anunció que lo castigaría prohibiendo a los miembros del gobierno entrar en contacto con el embajador, en momentos en que Francia y Estados Unidos discuten cuestiones centrales de seguridad y defensa internacional y tarifas aduaneras.

¿Qué originó la pataleta de Barrot? El embajador, en un twitt, había deplorado la muerte de Quentin y llamado la atención, en los términos más imparciales, sobre el auge de la violencia en Francia, como lo había hecho días antes la primera ministra de Italia, Georgia Meloni. La sensibilidad de Washington al respecto es explicable. Donald Trump no oculta que hay un cierto paralelismo entre el asesinato de Quentin a manos de una facción de extrema izquierda y el asesinato a tiros, en septiembre de 2025, del activista político conservador Charlie Kirk.

De hecho, Jacques-Elie Favrot, miembro de la milicia La Jeune Garde que asesinó a Quentin, tiene vínculos con el diputado melanchonista Raphaël Arnault. Según testigos, Favrot fue quien ordenó a los atacantes, ante el cuerpo de Quentin tirado en el suelo, “acábelo, mátelo”. Favrot y otros seis detenidos por los hechos del 12 de febrero, podrían ser condenados a 30 años de prisión.

El diputado Raphaël Arnault, que las investigaciones judiciales muestran como el creador de La Jeune Garde, podría ser acusado de complicidad en el asesinato de Quentin.

Consciente de que los hechos del 12 de febrero tendrán consecuencias judiciales, políticas y financieras para él y su partido (comienzan a circular pedidos de que La France Insoumise sea disuelta, así como La Jeune Garde), Melenchon optó por radicalizar su discurso delirante y llevar a niveles nunca vistos la intoxicación de la opinión pública.

La marcha blanca y la reacción mediática

La marcha blanca del 22 de febrero que propuso la familia, su parroquia y los amigos de Quentin fue un éxito. Cerca de 3.200 personas, protegidas por policías y gendarmes, desfilaron pacíficamente y realizaron una breve ceremonia de adiós en el lugar del linchamiento. La víspera el alcalde ecologista había tratado de impedir la marcha, pero el ministro de Interior, Laurent Nuñez, la permitió. 

Sin embargo, 24 horas después, tres canales de la televisión pública y la prensa “progresista” se dedicaron a diabolizar la marcha.  Sus enviados no entrevistaron a ninguno de los participantes y ocultaron el hecho de que los jóvenes y las madres de familia que desfilaron con gran dignidad fueron objeto de injurias de energúmenos que los calificaron de “nazis” y les arrojaron objetos desde el techo de un edificio, y que la respuesta de ellos fue únicamente entonar La Marsellesa. Incluso intentaron pasar como un símbolo “nazi” el emblema de Pax Christi.

El premio de la abyección lo ganó una periodista de France Inter quien improvisó, al aire, una canción para burlarse del joven muerto. Esos medios afirmaron que tres individuos de la marcha habían hecho el “saludo nazi” y que otro había gritado una frase racista. Con la mala suerte de que dos historiadores explicaron que la táctica de infiltrar agitadores para enlodar las manifestaciones de sus adversarios es un arma habitual de los comunistas. 

La socialista Segolène Royal, ex embajadora de Macron en el Polo Norte, engrosó la cuerda de profanadores de memoria. En un twitt fustigó a la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, por haberse “apresurado” a guardar un minuto de silencio por Quentin a quien calificó como un “militante presuntamente neonazi y antisemita”.  

¿“Neonazi”? ¿“Antisemita”?  ¿Qué tipo de “nazi” pudo haber sido Quentin Deranque, quien murió por impedir que siete feministas fueran atacadas por 15 esbirros de La Jeune Garde, el brazo punitivo de LFI, el partido donde milita la eurodiputada antisemita Rima Hassan? Pocos ignoran que Rima Hassan nunca denunció el pogrom antisemita de Hamas del 7 de octubre de 2023 y que, por el contrario, glorificó la horrible matanza de jóvenes judíos calificándola de “acto de resistencia”.

La Jeune Garde como policía política

Otro elemento inquietante que fue revelado por periodistas independientes: La Jeune Garde opera como una policía política en Lyon y otras ciudades. No solo ataca los actos universitarios que ellos no controlan, sino que se ocupa de investigar, gracias a rumores y a la data de las redes sociales, qué piensan las personas, para montar enseguida ataques a ésas y sembrar un clima de terror en ciertos distritos y ciudades. Una víctima de esa actividad testimonió que cuatro “antifas” lo pararon en la calle y le ordenaron que se desvistiera para ver si tenía tatuajes “nazis”. En otro caso, golpearon a un joven que no quería gritar “Viva Palestina”.

Frente a la avalancha de críticas, Melenchon gesticuló el lunes en una reunión de su grupo: “No repudiaremos a nuestros compañeros y amigos de la Joven Guardia. No expulsaremos de nuestras filas a nuestro compañero Raphaël Arnault”.

El alcalde de Lyon también está enredado con el affaire. Lo han acusado de tener una relación demasiado estrecha con La Francia Insumisa (LFI) y con la Joven Guardia. “En 2024, Grégory Doucet apoyó a los candidatos del Frente Popular, quienes incluyeron el apoyo de la Joven Guardia en sus materiales oficiales de campaña”, subrayó Florian Patard, candidato del partido de Marine Le Pen a la alcaldía de Lyon.

Frenético por las revelaciones que hace la cadena CNews, Melenchon, como buen discípulo de León Trotsky y del exdictador venezolano Hugo Chávez, declaró que si llegaba a ser presidente en 2027 dictaría cuanto antes una ley para expropiar o para “vender por pedazos” el grupo Bolloré y los canales de televisión y los periódicos que lo critiquen.

Por su parte, Mathilde Panot, jefa del grupo La Francia Insumisa en la Asamblea Nacional, hizo otra tirada rabiosa que hace pensar a mucha gente. Dio a entender que LFI no aceptará los resultados de las elecciones presidenciales de 2027 si gana la Agrupación Nacional (RN). Lo formuló así: “Nunca aceptaremos que el fascismo tome el poder legalmente a través de las urnas, que es lo que pretende Marine Le Pen”. ¿Y qué respondió a eso el presidente de la República? Nada. La radio Europe 1 notó que la declaración de Panot provocó la reacción del exmagistrado Georges Fenech quien comentó: “Nos están preparando una sedición en Francia. ¿Tendremos que salir a la calle con las armas y librar una guerra civil?”.

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