
Iván Tabares Marín
De la reciente encuesta publicada por la revista Semana, sobre la intención de voto de los colombianos para las próximas elecciones presidenciales, quiero resaltar algunos datos.
El 39 por ciento de los jóvenes entre 18 y 24 años votarán por Iván Cepeda en la primera vuelta y lo mismo harán el 30,7 por ciento entre 25 y 34 años. En total, sería el 70 por ciento. Si a este dato agregamos el mapa de las elecciones presidenciales que ganó Gustavo Petro, tenemos un panorama general de quiénes votan por la izquierda.
Tal mapa mostraba que Petro ganó en la periferia del país, es decir, donde predomina el voto de campesinos e indígenas obligados por las guerrillas, bandas criminales y los líderes indígenas bien remunerados por la izquierda. En el centro del mapa solo ganó Petro en Bogotá, con el 30 por ciento de los votos.
Semana mostró, en su última entrega, que 21.000 hombres conforman las guerrillas y bandas criminales que volverán a hacer lo mismo en las próximas elecciones.
El porcentaje de votos de los muchachos que prefieren una dictadura a una democracia se mantiene en un 70 por ciento desde hace al menos una década, probablemente en toda Latinoamérica –tal como mostré en otro artículo hace unos años– seguramente condicionado por el adoctrinamiento que reciben en el colegio y la universidad, según el plan de la batalla cultural que inventó Antonio Gramsci y que impulsaron intelectuales de izquierda en Francia, Alemania, Estados Unidos y Latinoamérica. Insisto: el problema más grave de Colombia es el adoctrinamiento de los ingenuos jóvenes; por eso debe desaparecer el ministerio de Educación.
En evidente contradicción con los datos anteriores se publicó en El tiempo el estudio de percepción de Cifras y Conceptos, con la colaboración de varias entidades: “Los jóvenes en Colombia creen en la democracia como el mejor sistema de representación política, pero perciben retos estructurales en su funcionamiento”. Y agrega el informe: “el 61 por ciento de los jóvenes consideran muy importante vivir en un país gobernado democráticamente, mientras el 30 por ciento tiene una visión neutra; el 6 por ciento lo considera nada importante”. Considerar importante la democracia no implica votar por ella.
De otra parte, según la encuesta de AtlasIntel, Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia y el “monotemático” Sergio Fajardo derrotarían a Iván Cepeda en la segunda vuelta (si la izquierda no los asesina como hizo con Miguel Uribe Turbay, después de que Gustavo Petro lo atacó con más de 43 trinos en X).
Cepeda derrotaría en segunda vuelta a Juan Carlos Pinzón, uno de los mejores candidatos de la derecha.
La misma encuesta indica que el 44,7 de los ateos o agnósticos votará por Cepeda y solo el 10,7 lo hará por Abelardo de la Espriella. El marxismo era ateo por principio, pero como la izquierda se convirtió en un sancocho de ideologías después del fracaso comunista, no es raro que Petro y sus numerosos funcionarios criminales invoquen el nombre de Dios, como hacen los sicarios
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