María Corina

María Corina

Alfonso Monsalve Solórzano                                                                                            

La líder venezolana es excepcional. Logró poner al cartel de los soles venezolano en ridículo y contra las cuerdas frente al mundo. Como dijo un analista, incluso su llegada al día siguiente de la entrega del premio Nobel le puso una nota de dramatismo y de valor emocional, que va de la mano con el valor personal que demostró para llegar a la cita.  

El discurso, leído por su hija, es un ejemplo de resistencia y esperanza que una mujer indomable ofrece a su pueblo, al que guía para acabar con la dictadura madurista y para construir una Venezuela democrática, próspera y libre, que pueda restaurar los derechos individuales de los venezolanos, liberar los presos políticos, desatar la economía y  reunir a todos en su país, los que permanecen y los que se fueron, esos once millones de venezolanos de la diáspora, que han tenido que salir por falta de oportunidades y de libertad generadas por el cartel de los soles durante décadas de dictadura y destrucción de la economía.

El discurso del presidente del Comité Noruego de Nobel, Jørgen Watne Frydnes, por su parte, exaltó la gesta de María Corina y mostró, con claridad y sin tapujos, que, en el caso de Occidente, la democracia es la condición necesaria para la verdadera paz y que la dictadura y la fuerza sólo imponen sumisión. Dejó claro que la señora Machado recibe el premio por ser una defensora de la democracia que encabeza la resistencia de los ciudadanos, dentro y fuera de su país, sin más armas que su voz y su ejemplo, en un país gobernado por una dictadura feroz, que tiene miles de presos políticos, que reprime violentamente a sus pueblos, y que persigue brutalmente a la dirigente que se ha negado a abandonar su país, a pesar del grave peligro que corre de perder la vida o ser sometida al escarnio público.

Por eso, no dudó en exigirle al dictador Maduro y a su banda, el reconocimiento de su derrota y la salida del poder. Nadie, nunca antes en los países democráticos del Norte Global, especialmente Noruega, lo había dicho tan contundentemente y de manera autocrítica: no se pueden confundir las ideas del progreso con el totalitarismo, ni avalar las dictaduras a nombre de un progresismo mal entendido. El camino ha de ser el compromiso con la democracia de los pueblos, la libertad de los individuos, y la lucha contra las dictaduras.

En sus intervenciones, la señora Machado ha planteado puntos de acción política que tienen que ver con lo anterior: ante las voces que la critican por recibir ayuda de los Estados Unidos, planteando que se trata de una invasión, ella dijo con claridad que Venezuela ya ha sido invadida por regímenes dictatoriales como Rusia, Cuba e Irán, y que hay grupos terroristas como Hezbolá y Hamas,  que operan libremente y apoyan la dictadura,  “Tenemos a la guerrilla colombiana, los carteles de la droga, que han tomado el control del 60 % de nuestra población y que no solo están involucrados en el narcotráfico, sino también en la trata de personas y en redes de prostitución. Todo esto ha convertido a Venezuela en el centro criminal de las Américas”. La opositora venezolana dijo que lo que sostiene al Ejecutivo venezolano es un “fuerte sistema de represión” cuyos fondos proceden, además del narcotráfico. “del tráfico de armas y del petróleo, y que cuando esos flujos se debiliten, “el régimen se terminará, porque eso es lo que le queda”, por lo que pidió a la comunidad internacional que ayude a cortarlos” (https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/maria-corina-machado-hablo-de-operaciones-militares-de-ee-uu-en-venezuela-y-afirmo-que-ya-ha-sido-invadida-operando-en-acuerdo-con-el-regimen-3515942).

 En estas condiciones, es completamente lícito recibir ayuda para la tarea de reestablecer la democracia en su país, cortando de raíz los fondos que financian al cartel y la manera como se obtienen. Lo que dice pone de manifiesto que la dictadura de Maduro es un gobierno criminal de un cartel narcoterrorista. Las acciones de Trump apuntan, precisamente, a golpear y desmantelar dicho Cartel. Ahora, incluso, está amenazando con operaciones terrestres que incluirían territorio colombiano.  

El argumento de que al golpear a ese y otros carteles estaría violando la soberanía de los dos países, difícilmente se sostiene, habida cuenta de que es un hecho que desde Venezuela y Colombia, hay responsabilidades y muy grandes, pues se produce una amenaza real a la seguridad de los Estados Unidos ya que causa allí una grave situación de salud pública por el consumo de drogas que provienen de estos lares, sin que haya una lucha real contra el flujo de narcóticos hacia USA en el caso del gobierno petrista de Colombia, que todavía hoy negocia la “paz total” con las disidencias y el Clan del Golfo y se abstiene de enfrentar a otros Gaos como el ELN, en razón de los vínculos ideológicos y/o pragmáticos que tiene con esos grupos, en lugar de  hacer un esfuerzo verificable y sincero por combatir  el narcótico que viaja a Estados Unidos; y en el de Venezuela, que sustenta al gobierno mismo, como, admás, denunció el Pollo Carvajal allá. Es difícil defender la tesis de la soberanía propia si se viola la del otro. Para exigir el respeto de nuestra soberanía, debemos respetar en los hechos y no en la retórica, la del otro.

Por otra parte, el fin del cartel de los soles y de los GAOS narcoterroristas de Colombia es la condición necesaria para encontrar, de una vez por todas, la paz de nuestro país. Algunos dicen que lo de la lucha contra el narcotráfico es una excusa para imponer la hegemonía de USA, en nuestro subcontinente, sacando del hemisferio a las potencias totalitarias de Europa y Asia que hacen presencia en América Latina. Debo decir que no son dos argumentos incompatibles. Puede ser verdadero a la vez que USA esté combatiendo el narcotráfico y que lo haga como operación para asegurar su posición dominante en América latina.  

Yo defiendo la existencia de un país y una región democráticos. Estados Unidos es un país democrático, que también es la principal potencia económica y militar del mundo, y nosotros somos un país de tamaño medio que, en el ajedrez internacional debe acomodar sus intereses estratégicos a ese hecho, y a nosotros nos conviene tener aliados que compartan con nosotros la lucha contra el narcotráfico y el totalitarismo.

Yo privilegio, entonces, una alianza con ese país, que con las dictaduras. En USA, por el hecho de ser una democracia, hay un juego de fuerzas que pugnan por llegar al poder y lo pueden conseguir. Estados Unidos hoy tiene a los republicanos y a Trump en el poder, pero mañana, bien puede llegar otro tipo de gobierno, el cual tendrá otro tipo de estrategia geopolítica. Eso no ocurre con las dictaduras.

POSTSRIPTUM

Hasta ayer sábado en la tarde, el Centro Democrático no había escogido su candidata. Creo que ya, ni hace falta hacerlo. Las tres y Guerra han estado siempre por debajo del margen de error de los sondeos para la consulta interpartidista; y el CD, y el expresidente Uribe ya están evaluando la posibilidad de bajarse de la consulta precisamente porque esta podría resultar endeble, y, en consecuencia, altamente perjudicial, y optar por el mecanismo de encuestas, como han decidido De la Espriella o Fajardo. Las precandidatas -Guerra ya se bajó- no parecen tener oportunidad de estar con opciones, tampoco con este método, en la carrera presidencial. Es algo paradójico, habida cuenta de que el CD es el principal partido de oposición, como ya he indicado en otras ocasiones. Lo nuevo, ahora, es que las tres tampoco quedaron en la lista del senado de ese partido y el señor Guerra terminó degradado a competir por la cámara de Antioquia. Sospecho que les pasaron una factura de cobro por su actitud prepotente y obstructiva.

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