El cerebro ideológico

Home Opinión Columnistas Regionales El cerebro ideológico
El cerebro ideológico

Iván Tabares Marín                                                                                                

Leor Zmigrod es una joven científica y pionera en el campo de la neuropolítica, incluida en la lista Forbes “30 menores de 30” y autora del libro El cerebro ideológico (2025); también es asesora de la ONU y de los gobiernos norteamericano y británico.

En una entrevista para la revista Clarín, Leor dijo: “Las ideologías satisfacen la necesidad de intentar comprender el mundo y de explicarlo”. En otras palabras, vivimos en un mundo creado por las ideologías, incluidas las doctrinas religiosas y políticas o, como dice Harari, vivimos en un mundo de historias que encontramos ya hecho cuando nacemos y la sociedad no obliga a vivir en él. Nuestra “realidad” es simbólica, de palabras. Además, esas ideologías nos dan las identidades de cristiano, petrista, uribista, ateo, musulmán, colombiano, pereirano, perteneciente a una familia y la identidad personal o del yo imaginario, etc.

En las investigaciones de Zmigrod, se ha encontrada una tendencia genética en la vinculación a ideologías radicales o a las abiertas, aunque los condicionantes culturales son definitivos. Eso explica por qué en una familia tradicionalista puede aparecer un mamerto guerrillero o activista de la Primera Línea terrorista, y viceversa: el hijo de un guerrillero puede ser un devoto cristiano o uribista, y el hijo del ateo Jean-François Revel se hizo monje budista.

Las ideologías estructuran el cerebro en los primeros años de vida. Ese es el determinante del éxito de las religiones, como también del marxismo después de apropiarse del sistema educativo en muchos países. También eso explica el interés del gobierno Petro de introducir el preescolar en todos los colegios públicos para adoctrinar a los niños en su perverso enfoque de género y para que los niños aprendan a masturbarse y a elegir su género; la izquierda considera que el género es una imposición cultural, no biológica, como lo dice Judith Butler en su texto El género en disputa. 

“Aquello que creemos se refleja en nuestra biología y estructura nuestro cerebro”, según Zmigrod. Somos lo que creemos. El cerebro se estructura o cambia por las ideologías. No es lo mismo el cerebro de un petrista y el de un uribista, católico y ateo, de tal forma que llega la edad en que es imposible cambiar nuestras ideologías. Jacques Lacan decía: “El inconsciente está estructurado como un lenguaje”; la ciencia nos ha demostrado, además, que nuestras ideologías modifican la estructura del cerebro mismo.

Otro elemento del adoctrinamiento religioso o político es el ritual: “repetir una y otra vez reglas y rituales tiene efectos anquilosantes en nuestras mentes”. Por ejemplo, rezar el rosario todos los días, asistir a misa, participar en los sacramentos o participar en las protestas de la primera línea o asistir a las manifestaciones de Petro (con emparedado incluido), ratifican las ideologías respectivas.

El error fundamental de Carlos Marx consistió en ignorar que nuestra historia son nuestras ideologías y no los modos de producción. Por ello, los intelectuales de izquierda inventaron la posmodernidad, la ficción de la abolición de nuestras identidades de género, nacionalidad, religión y demás.

https://www.eldiario.com.co/opinion/el-cerebro-ideologico/

Leave a Reply

Your email address will not be published.