
Alfredo Rangel
Los únicos responsables de la muerte de menores son quienes los reclutan forzosamente para utilizarlos como escudos humanos.
Quienes critican la utilización de bombardeos contra las bandas armadas criminales, con el pretexto de que puede haber menores de edad en sus filas, están de hecho auspiciando y promoviendo el reclutamiento masivo de menores y su uso como escudos humanos por parte de esas bandas para protegerse de la acción legítima de la fuerza del Estado. Nunca mejor dicho: el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
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En mala hora algunos sectores de la opinión han cedido ante este chantaje criminal de las bandas armadas narcotraficantes: donde haya menores, no puede haber bombardeos. Algunos lo han aceptado por candidez; otros, por maquiavélico cálculo político; otros, por perpetuo antimilitarismo visceral, y otros, por oculta simpatía hacia esos grupos criminales. Pero lo más preocupante es que ese chantaje haya permeado ocasionalmente la política pública de seguridad nacional, favoreciendo el fortalecimiento y la expansión de las bandas criminales, al sustraerles a las Fuerzas Militares su devastador poder aéreo al que tanto temen estas bandas porque las ha debilitado en forma contundente en el pasado.
No es exagerado decir que en parte muy sustancial la derrota militar de las Farc lograda entre 2002 y 2010 se debió al uso sistemático y efectivo del poder aéreo de nuestras Fuerzas Armadas: el desmantelamiento de decenas de sus frentes y la liquidación de sus principales líderes, como su líder político, ‘Raúl Reyes’, y su cabecilla militar, el ‘Mono Jojoy’, se lograron con bombardeos, apoyados por un uso de la inteligencia técnica y humana.
Pero en 2019 se impuso la doctrina Roy Barreras, en el transcurso de un debate de control político contra el ministro de Defensa de entonces, el intachable dirigente gremial Guillermo Botero. Según el entonces senador Barreras, nuestra Fuerza Aérea no podía bombardear el campamento de una banda criminal mientras no hubiera la plena seguridad de que en él no hubiera presencia de ningún menor de edad. Si existía la más mínima sospecha de ello, no se podía bombardear porque había que “proteger a nuestros niños”.
A las Fuerzas Militares no se las puede criticar por haber reanudado los bombardeos. Por el contrario, hay que apoyarlas.
Resultado: todos los campamentos de las bandas criminales se llenaron de niños, se multiplicaron el reclutamiento de menores y su uso como escudos humanos, y los cabecillas y miembros adultos de esas bandas criminales se sintieron más seguros y protegidos que nunca. Según Unicef, en los últimos cinco años en Colombia hubo un aumento de 300 % en el reclutamiento de menores y, por tanto, de su uso como escudos humanos. El responsable político del crecimiento de estos crímenes de guerra es el exsenador y ahora flamante precandidato presidencial petrista Roy Barreras.
Los únicos responsables de la muerte de menores en bombardeos de las Fuerzas Militares contra campamentos de las bandas criminales son quienes los reclutan forzosamente para utilizarlos como escudos humanos, además de hacerlos víctimas de delitos de lesa humanidad como violencia sexual, tortura, trabajos forzosos, esclavitud, desplazamiento y desaparición forzosa.
Pero al obligarlos a ser combatientes, darles entrenamiento militar, capacitarlos para usar armas y someterlos a encuadrarse dentro de dispositivos de fuerzas hostiles con capacidad e intenciones letales, sus captores convierten a esos menores en objetivo militar legítimo a la luz del derecho nacional e internacional. En esto no hay que equivocarse, porque a esos menores los han convertido en un peligro letal para la sociedad y el Estado, que tienen derecho legítimo a defenderse.
A las Fuerzas Militares no se las puede criticar por haber reanudado los bombardeos. Por el contrario, hay que apoyarlas. Aun cuando, por comprensibles razones de frenos políticos, solamente hayan realizado 13 bombardeos en los más de más de 1.170 días transcurridos del gobierno Petro. Lo peor que podría suceder ahora es volver a ceder ante el chantaje de los grupos criminales y suspender los bombardeos, pues se incentivarán aún más el reclutamiento de menores y su uso como escudos humanos, agudizando esta tragedia nacional.
20.11.2025
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