
Martin Eduardo Botero*
“No señor Petro: la descertificación no es un invento, es su culpa.
La noticia que llega desde Washington ya no es rumor ni advertencia: la descertificación de Colombia por parte de Estados Unidos es un escenario probable y cercano. Un golpe diplomático, económico y moral que nuestro país no sufría desde los años de Ernesto Samper y el cartel de Cali. Y lo más grave: no es producto de conspiraciones externas, ni de “imperios” ni de “marcianos”, como diría Maduro en sus delirios, sino consecuencia directa de la política errática y complaciente de Gustavo Petro.
Petro ha querido venderse como un presidente de paz, pero en la práctica su gobierno se convirtió en el más permisivo con el narcotráfico en la historia reciente. Mientras la producción de cocaína alcanza niveles récord, el Ejército es humillado y obligado a arrancar mata por mata, con militares muertos por minas y emboscadas, el Palacio de Nariño predica acuerdos con criminales que no han entregado ni un fusil ni una hectárea.
¿Puede Estados Unidos, en plena guerra contra el narcotráfico en el Caribe, aceptar que su principal aliado en la región se haya transformado en un socio complaciente de carteles y disidencias? La respuesta es obvia: no.
La descertificación significa mucho más que un titular. Traerá consigo:
•Recorte inmediato de ayuda bilateral en seguridad, antinarcóticos y desarrollo.
•Trabas comerciales y aranceles punitivos a nuestras exportaciones de flores, café, banano y petróleo.
•Bloqueo de créditos internacionales, con el Banco Mundial y el BID cerrando la llave.
•Aumento del riesgo país, espantando inversión y encareciendo el endeudamiento.
•Aislamiento diplomático, con funcionarios sin visas y una Colombia convertida en paria.
Todo esto, en medio de una economía debilitada y una sociedad que ya paga el precio de la inseguridad y del desgobierno.
Ya podemos anticipar la jugada: cuando la descertificación sea un hecho, Petro y su aliado Maduro echarán humo en los ojos de la opinión pública. Hablarán de conspiraciones, del imperio yanqui, de un plan de la CIA o de una guerra cósmica inventada por ellos. El libreto ya lo conocemos: los culpables siempre son externos, las víctimas siempre son ellos.
Pero la verdad es más simple y más brutal: Colombia está a punto de ser castigada porque su presidente abandonó la obligación de defender el Estado de Derecho y prefirió pactar con los verdugos de su pueblo.
El día después….
La descertificación marcará un antes y un después. Y cuando llegue, no habrá discurso victimista que la maquille. La culpa será de Petro, sí, pero también de quienes lo acompañaron en silencio: congresistas, magistrados, órganos de control, que miraron hacia otro lado mientras la democracia se desangraba.
La historia será implacable. Y cuando Maduro intente salvarse acusando hasta a los marcianos, y Petro repita su discurso de victimización, los colombianos tendremos que recordar que la verdadera traición no vino de Washington, sino de nuestra propia Casa de Nariño.” (Septiembre 9)
* Publicado en su cuenta de X (@boteroitaly).
Leave a Reply