Cuando la canalla te aplaude

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Cuando la canalla te aplaude

Alexander Cambero                                                                                                                   

La historia política venezolana de los últimos tiempos está llena de complicidades.

El régimen logró aliados en las fuerzas opositoras, poniéndolos a jugar a su favor. Son esos seres sin principios que andan buscando resolver sus carencias, entregando la suerte de un país sin importarles la suerte de millones que son víctimas de un sistema depredador. Su miserable accionar les ha generado un bienestar económico que se refleja en sus vidas de esplendidez y derroche. Sobre los fuegos de su traición se pulverizaron muchas oportunidades de contar con un destino mejor.

Por supuesto que, en el inframundo, en las canalladas, existen las almas débiles que son temerosos de enfrentar con virilidad al adversario que ronda sus noches y hace de sus almorranas un flan suculento en una fiesta sabatina de niños. Una voluntad chorreada manifestada en posturas infelices, tan cobardes que dan vergüenza ajena. La desdichada realidad nacional tiene en estos miserables una de las principales causas de su ruina. La revolución se ha mantenido por obra y gracias de un sistema hamponil de múltiples vertientes, en donde factores con disfraz de opositores han jugado su papel. Es toda una maraña de podridos intereses, teniendo como característica principal la opacidad. Es increíble la forma tan grotesca en que se han devorado a un país. Pervirtieron a sus instituciones hasta convertirlas en entes parasitarios navegando en el tráfico de influencias. Un festín para el desparpajo más sublime; las auras del fervor revolucionario desarrapado y tan fuera de lugar que solo cabe en mentes retrógradas alimentadas de fanatismo.

Cuando te aplaude el adversario, has cruzado la línea. La traición es tu nueva motivación para avanzar por el sórdido mundo que acarició tu ambición. Le vendiste el alma al chamullo para reverenciar a quien destruyó a tu nación. Al final la dignidad se impondrá y tu destino será el desprecio.

@alecambero

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