¿Cuál es la bronca con Perú?

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¿Cuál es la bronca con Perú?

Luis Alberto Ordóñez Rubio*                                                                                                       

Perú es un buen vecino, excelente amigo y un país donde los colombianos de bien son queridos y amablemente recibidos. 

Con esa Nación tenemos relaciones afables y cordiales de todo tipo; ha sido un aliado en muchas causas, la más sensible podría ser la cooperación en temas de seguridad. Sin embargo, nuestro Presidente se pronuncia con vehemencia y agresividad en su contra por el asunto de la isla de Santa Rosa; con los buenos amigos se dialoga, se plantean los problemas y se le buscan soluciones conjuntas, antes de salir a atacar y ahí sí colocar en problemas las relaciones bilaterales.

Mientras se pretende compartir territorio con Venezuela, cuyo gobierno esta cuestionado y es desconocido por muchos países, además de que ha permitido la permanencia de grupos al margen de la ley en su territorio, allí nuestro gobierno es, como coloquialmente se dice, una melcocha. Ahí sí el tema de soberanía no se toca. Si vamos a hablar de territorios cuestionados, y de islas, valdría la pena revisar el asunto de Los Monjes, o mejor aún el del golfo de Coquivacoa, donde no se han definido los límites marítimos y nuestra nación vecina pretende la propiedad total de esas aguas.

Para quienes no recuerdan, en 1987, nuestra fragata ARC Independiente estuvo ad-portas de ser hundida, como lo menciona el libro “La corbeta solitaria”, de Jorge Bendeck Olivella, cuando reemplazó a la ARC Caldas, asediada y amenazada continuamente por unidades navales y aéreas del país hermano, mientras realizaba operaciones pacíficas de soberanía y de protección de nuestras aguas patrimoniales frente a la costa de la Guajira, territorio marítimo que a la luz de cualquier legislación vigente le pertenece a Colombia. Pretende Venezuela la teoría de la costa seca, es decir que nuestra península de la Guajira no genere ni un centímetro de mar territorial, como quien dice que un bañista en nuestras playas, al meterse al mar, estaría en Venezuela.

La defensa de la soberanía nacional y la preservación del territorio es responsabilidad del gobierno, el cual nos tiene que responder a todos los colombianos por ese mandato constitucional, sin embargo, hay maneras de hacerlo y por las buenas, en especial con los países afectos, amigos y respetuosos de nuestros asuntos internos; estoy seguro de que el gobierno del Perú dialogará y buscará llegar a acuerdos.

Lo que no se logra entender, en lo internacional, es por qué los temas fronterizos y de soberanía, muy delicados, no se afrontan con Venezuela; allí son muchos kilómetros de mar patrimonial donde la riqueza de Colombia está a merced de otros. Si se están buscando causas comunes como un distractor, en épocas de poca legitimidad política, la definición de áreas marinas y submarinas con Venezuela sería mucho más productivo. Como también lo sería la recuperación del territorio por parte del Estado, hoy en día con regiones en manos de grupos delincuenciales organizados. Al hablar de soberanía, hay que empezar por casa; la fallida política de paz total tiene a cientos de compatriotas amenazados, agredidos y obligados a desplazarse. En su propio país no tienen territorio, ni paz y mucho menos tranquilidad.

Hay mucho por hacer en otros frentes antes de acabar, por mal manejo diplomático, con las buenas relaciones con el Perú.

* Vicealmirante (r). Ph.D.

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