Darío Acevedo C.
Con un aire de autoridad filosófica y teoría constitucional el prestigioso profesor de la Universidad Nacional de Colombia y columnista de El Espectador, Rodrigo Uprimny, conversa con las periodistas María Jimena Duzán* y Bibiana Bello**, entre otros, sobre el trascendental duelo por la presidencia de Colombia entre Abelardo de La Espriella e Iván Cepeda.
En ellas pudo hablar a placer sobre asuntos muy polémicos relacionados con las calidades de los aspirantes a dicho cargo en una perspectiva de equivalencias cívicas, morales, profesionales, éticas y políticas. Me referiré a algunos de los tópicos más candentes que pueden tener cabida en una columna que es de cortos espacios comparada con el formato de las entrevistas.
Afirma Uprimny que Abelardo ha defendido criminales, mafiosos y paramilitares sumándose al coro de quienes consideran que ese es un lastre en su hoja de vida. Es en verdad desconcertante que un abogado con tantos reconocimientos se deje llevar por el bochinche de los activistas extrema izquierda y de intelectuales progres que han demeritado uno de los campos de acción del derecho más importantes en los estrados judiciales, a saber, el del ejercicio profesional de la Defensa, una de las columnas del derecho penal sin cuya existencia o por cuya condena interesada puede caer en desgracia no solo toda la profesión sino todo el arco democrático que tiene la función de proteger, y más allá del derecho a la defensa, el de la presunción de inocencia.
En este tema, pues, sin inmutarse y desde una pose sacerdotal, Uprimny descalifica a De La Espriella usando argumentos moralistas pues desde el punto de vista del derecho, y él lo sabe, nada puede endilgársele a abogado cualquiera por ejercer la defensa de los acusados de conductas criminales. La única explicación de ese arbitrario juicio de valor es que se dejó llevar por sus simpatías con el candidato de la extrema izquierda colombiana.
Lo interpreto como parte del declive moral de la izquierda democrática que, ante un gobierno tan decadente, moralmente hablando, tan corrupto, tan inepto y tan destructor de las instituciones, debería marcar claros distanciamientos con el gobierno que su defendido Cepeda quiere continuar.
En las entrevistas, el doctor Uprimny habló de las amistades del uno y del otro, comentando que las de Cepeda nada tienen que ver con la delincuencia como sí las de Abelardo, lo cual quiere decir que se hizo el de las gafas ya que la realidad demuestra que Cepeda ha tenido lazos con comandantes guerrilleros de elevado mando y perfil en las Farc-ep como Jesús Santrich e Iván Márquez, entre otros, a quienes no defendió en estrados sino en la esfera pública, en materia política y sobre cuya actividad guerrillera ha elaborado tesis justificadoras basadas en el derecho a la rebelión y el estatus moral de las guerrillas, minimizando y hasta desconociendo su actuar terrorista y las prácticas violatorias de los derechos humanos.
Uprimny trató de mostrar que Abelardo, en cambio sí ha incurrido en conductas cómplices con tipos como Saab, en un esfuerzo carente de toda dimensión, confundiendo adrede el ejercicio profesional de la defensa con la simpatía con quienes desde el monte y en la ciudad le prodigaban señales amistosas y le asignaban tareas revolucionarias a Cepeda.
Otro de los temas del ejercicio de equivalencias entre los dos candidatos en el que Uprimny trató de descalificar a De La Espriella fue el de la trayectoria y experiencia en el manejo del estado. Ninguna a favor del Tigre y toda a favor de Cepeda. Sí, es cierto, pero ¿es tan marcada la diferencia como para que el votante promedio tenga ese factor como determinante o algo que impida ser apto para ser presidente?
En Colombia, ciertamente, no contamos con una experiencia de personas no ligadas a la cosa pública, a asuntos de estado que hayan alcanzado la dignidad presidencial. Sin embargo, el fenómeno de los llamados outsider se impone en muchos países y se ha enfocado como una expresión de fatiga y cansancio con los políticos y movimientos tradicionales ante los cuales la izquierda colombiana es casi tan tradicional como los partidos tradicionales. Y, al fin de cuentas, la trayectoria de Cepeda como congresista no es un ítem necesariamente positivo si le preguntáramos ¿qué ha hecho de valía para la política y el estado fuera de perseguir con saña a sus rivales y de hacer montajes judiciales? La realidad es que nunca ha sido funcionario con tareas administrativas como ordenador del gasto, alcalde, gobernador, ni ministro o viceministro como para medir sus aptitudes y su desempeño.
Por último, imposible no hacer referencia a la militancia expresa o enmascarada con el comunismo del candidato apoyado por Uprimny. Él debe saber que después del desplome de este sistema en la URSS y en China y sus miserables resultados en Cuba, Venezuela y Corea del Norte, los comunistas confesos se evaporaron, se transmutaron, se disfrazaron y se tornaron revisionistas. Los hay, como en Latinoamérica, tipo patilla, de hablar correcto o demócrata pero autoritarios en su maleta. Uprimny debe saber que el marxismo, el comunismo, así como el nazismo y el fascismo son doctrinas criminales, autoritarias, violentas, totalitarias, racistas, antidemocráticas y antilibertarias, prohibidas como expresiones orgánicas en muchos países, y también debe conocer la historia de los comunistas colombianos, de su partido que defiende la combinación de todas formas de lucha, como para ponerse los pelos de punta, pero eso no parece hacerle mella.
Dejo en el tintero para futuras columnas o comentarios en X sobre mi opción clara por Abelardo de la Espriella, pero empiezo por señalar que no veo una sola idea en las ideas y objetivos del Tigre que merezca ser calificada como antidemocrática o enemiga de las libertades consagradas en nuestra constitución, hoy amenazada por el maléfico gobierno Petro y su heredero Cepeda.
*https://www.youtube.com/watch?v=K1CjNHEumjE&t=255s, **https://www.youtube.com/watch?v=GMg1u-5nCNg
Para ayudar a comprender la compleja dimensión ética del oficio de abogado Defensor, recomiendo mirar la serie “El abogado del Lincoln” en Netflix. Verán escenas de diálogos entre hijos menores y sus padres especialistas en la materia.
Junio16 de 2026.