Eduardo Mackenzie
La capital de Colombia será convertida durante los días 15 y 16 de julio en el escenario de un nuevo acto de guerra política y económica contra Israel y Estados Unidos.
Con el apoyo del régimen de Sudáfrica, el presidente Gustavo Petro ha invitado a una veintena de gobiernos de Medio Oriente y América Latina para que discutan en Bogotá “nuevas medidas” contra Israel.
Copresidida por Colombia y Sudáfrica, ese coloquio elaborará un plan de “acciones” contra la única democracia del Medio Oriente que lucha por su existencia contra las arremetidas de organizaciones terroristas como Hamás y Hezbollah.
Nada permite descartar que en la reunión en Bogotá habrá una presencia discreta de Hamás, autora de la masacre antisemita del 7 de octubre de 2023 en la que cerca de 1.200 personas fueron asesinadas en el sur de Israel. Ese día, más de 250 personas fueron secuestradas y desaparecidas en la Franja de Gaza, de las cuales solo 24 de ellos estarían vivas y 35 estarían muertas.
Gustavo Petro se ha negado a condenar las atrocidades del 7 de octubre. Sus invitados se reunirán en el Museo Nacional de Bogotá, el más antiguo de Colombia y uno de los más importantes del continente americano, bajo el lema de “acción colectiva en defensa de Palestina”. Prestar ese monumento que durante dos siglos exaltó los valores culturales de la nación colombiana para acoger un cónclave favorable a la destrucción de Israel es una vergüenza total para Colombia.
El gobierno colombiano dice que llegarán delegaciones de China, Turquía, Argelia, Catar, Omán, Bangladesh, Senegal, Indonesia, Líbano, así como de España, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Brasil, Chile, Honduras, Uruguay, San Vicente, las islas Granadinas y Cisjordania.
Colombia rompió relaciones diplomáticas con Israel el 8 de junio de 2024 y suspendió las exportaciones de carbón a Israel hasta que Israel “detenga el genocidio en Gaza”. Colombia e Israel habían firmado en 2020 un Tratado de Libre Comercio que prohíbe suspender o restringir la importación o exportación de mercancías entre los dos países.
Mauricio Jaramillo Jassir, el viceministro colombiano de Relaciones Exteriores, calificó la matanza del 7 de octubre como “una Primavera Palestina” que “la humanidad debe apoyar”. Ahora asegura que la cumbre de Bogotá “reafirmará la resistencia al genocidio palestino” y decidirá los pasos para “pasar de las palabras a la acción colectiva”.
Ello implica que el gobierno de Gustavo Petro y sus ministros que apoyen las decisiones de la “cumbre” de Bogotá serán responsables de los efectos que tengan las medidas contra Israel y la población judía en Medio Oriente y en los cinco continentes. Mauricio Jaramillo Jassir es de los que declaran que Cuba y Venezuela “no son dictaduras”. Académicos colombianos afirman que Hezbolá, desde hace más de una década, tiene negocios en Colombia relacionados con narcotráfico, lavado de activos y contrabando de armas (1).
Francesca Albanese, la relatora especial de la ONU que acusa a Israel de “genocidio”, “apartheid” y “limpieza étnica”, participará en la reunión de Bogotá donde ofrecerá una “conferencia magistral”. El secretario de Estado americano Marco Rubio anunció el miércoles pasado que Washington le impuso sanciones a Francesca Albanese por sus “vergonzosos esfuerzos” para que la Corte Penal Internacional tome medidas contra funcionarios estadounidenses e israelíes por la situación militar en Gaza. “Ni Estados Unidos ni Israel reconocen la jurisdicción de la CPI, lo que convierte las maniobras de Albanese en una grave violación de la soberanía de ambos países”, explicó Marco Rubio. La relatora no podrá ingresar a Estados Unidos y los bienes que tenga allí serán congelados.
El parlamentario británico Jeremy Corbyn, expulsado del laborismo por su rabioso antisemitismo y su radicalismo identitario y antioccidental anunció su presencia en Bogotá. La euro diputada Rima Hassan, francesa de origen palestino, que declaró que la acción de Hamas es “legítima” y pide la destrucción de Israel “del rio hasta el mar”, también fue convidada. Rima Hassan está en líos judiciales en Francia por difundir públicamente listas de personas que no piensan como ella y, desde marzo pasado, por haber escrito en X la dirección de una empresa de Marsella que vende a Israel pequeñas piezas metálicas de armas, lo que podría desatar violencias contra los asalariados de esa firma.
La nueva ministra de Cultura de Colombia, Yannai Kadamani Fonrodona, bailarina e investigadora de culturas indígenas, participará en el encuentro.
En un artículo publicado por The Guardian, el presidente Petro anunció la conferencia y advirtió que “sin una acción decisiva para detener la destrucción de Gaza por parte de Israel (…) corremos el riesgo de despojar al orden jurídico mundial de las protecciones que aún ofrece a las naciones menos privilegiadas”. Petro niega los intentos de Hamas de sabotear un acuerdo de cese al fuego estable con Israel y no es sincero cuando pide el respeto del “orden jurídico” y la protección de las naciones “menos privilegiadas”. Petro arruinó la diplomacia tradicional de Colombia, desfinanció las Fuerzas Militares y trata de alejar a Colombia de sus aliados tradicionales Estados Unidos e Israel. El polémico jefe de Estado busca alinear a Colombia con el grupo antioccidental BRICS, dirigido por China, Rusia e Irán. La orientación totalitaria y pro-islamista del gobierno Petro va contra el orden jurídico de Colombia.
Al prestar el Museo Nacional de Bogotá para la realización de una deliberación contra Israel el inquilino de la Casa de Nariño vuelve a insultar a la capital de Colombia.
(1).- The denying threat to national security and defense: Hezbollah’s presence in Colombia, by David Andres Londoño-Bedoya, Maritza Padilla-Bueno, Jose Andres Areiza-Padilla & Ivan Veas-González. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/23311886.2025.2500653
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