Experimentos con el absurdo

Home Opinión Otras opiniones Experimentos con el absurdo
Experimentos con el absurdo

Juan Carlos Echeverry*                                                                                          

Los colombianos somos objeto de un sinnúmero experimentos con el absurdo, tanto mentales, como políticos y económicos, que nos llevan a perder la capacidad de diferenciar qué es real y qué no, qué es razonable y qué no.

La declaración del ahora candidato Gustavo Bolívar, que dice que Petro le vendió el alma al diablo al aliarse con Armando Benedetti, Roy Barreras y compañía, pero que esa es la única forma de gobernar, y que él, Bolívar, también quiere ser presidente para gobernar igual, es absurda.

Que Roy Barreras renuncie a la embajada en el Reino Unido y llegue al país a asegurar que el próximo presidente será de centro izquierda, y naturalmente será él mismo, como adalid de la izquierda representada por Petro, que durante décadas luchó contra lo que representaba Roy Barreras, es absurdo.

Gastar 90 billones de pesos para regalar a los dueños de carros, camionetas de alta gama y camiones la mitad de la tanqueta de gasolina y ACPM, cuando esa plata debió ir a atender las necesidades de seguridad y desarrollo de muchas regiones de Colombia, es a todas luces un absurdo. Aún lo hacen con el ACPM, como si fuera razonable.

Usar la plata de una crisis humanitaria en La Guajira para comprar congresistas y pasar la reforma pensional sobrepasa el absurdo.

Entregar los campos de Colombia a grupos armados de todas las pelambres para que asolen pueblos y veredas, roben niños y niñas de sus casas bajo el eufemismo cínico del reclutamiento forzado, mientras se ató las manos de las Fuerzas Armadas y la policía, y se cobijó a los malos bajo el manto impune de la Paz Total, es cruelmente absurdo.

El absurdo mayor, el más doloroso y dañino, es haber socavado un sistema de salud que beneficiaba a todo el mundo, y en particular a los más pobres y los enfermos, con una actitud indolente plasmada en el SHU SHU SHU del presidente Petro, para describir el sonido del sistema al caer, como fichas de dominó.

Con problemas tan graves en las regiones de Colombia, quién entiende que el presidente no se pierda la movida de un catre fuera de nuestras fronteras.

Llegó al absurdo de ser más paseador que anteriores presidentes a los que tanto criticó.

Setenta años atrás nació el teatro del absurdo, gracias a obras como Esperando a Godot, de Samuel Beckett.

En Colombia estamos como los protagonistas de esa obra, Vladimir y Estragón, a la espera de que el presidente Petro pare de hacer experimentos con el absurdo, aterrice en la realidad y empiece a enfrentar problemas de verdad con soluciones lógicas y razonables.

(Publicado en El País América, el periódico global https://elpais.com/america-colombia/)” (Junio 2)

* Publicado en su cuenta de X (@JCecheverryCol).

Leave a Reply

Your email address will not be published.