La violencia petrista podría caerle de nuevo a Bogotá este 28 de mayo

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La violencia petrista podría caerle de nuevo a Bogotá este 28 de mayo

Eduardo Mackenzie                                                                   

Después del sainete del “cabildo abierto” de Barranquilla, donde el presidente Petro improvisó un discurso, uno más, ante uno de sus clásicos mítines –prefabricados, con auditorio escogido, con seguidores convencidos y de otras regiones, transportados en decenas de camiones y buses, alimentados gratis y posiblemente remunerados al final, todo ello echando mano a fondos de origen obscuro–, se aproxima la hora  de los actos violentos que el ocupante de la Casa de Nariño ordenó desde la tribuna durante su destemplada arenga nocturna a la que llegó con un retraso de sólo ocho horas.

El 28 de mayo, anuncian ahora los grupúsculos que siguen al mandatario –las “mingas”, las “primeras líneas”, la “guardia indígena” y otras brigadas de choque, apostadas desde días antes en Bogotá–, tratarán de tomarse el Capitolio Nacional para cerrar el Congreso de Colombia y erigir una dictadura de choque. Todo eso a manera de represalia en vista de que el poder legislativo negó, en buena hora, la aprobación de una “consulta popular” concebida para transferir todos los poderes al jefe de Estado y pervertir definitivamente la Constitución Nacional.

Los petristas no ocultan esta vez sus objetivos. El plan es bloquear las vías nacionales, paralizar el transporte, obligar el cierre de los bancos, comercios y edificios privados y públicos y sembrar el terror en la ciudad capital. Ese esquema de asalto no es un misterio: circula en las redes sociales. Para blanquear esos desmanes e invisibilizar a los responsables, acudirán al refrito del “estallido social espontáneo” como hicieron en 2020 y 2021.

Nadie quiere endosar el papel de comandante de tal proeza, pues ese asunto suele ser resuelto secretamente. Solo que este 28 de mayo esperan contar con un factor nuevo: la parálisis de la fuerza pública para que las falanges violentas puedan alcanzar rápidamente sus objetivos en Bogotá y en las otras grandes capitales del país.

A través de sus órganos de prensa, las corrientes extremistas revelan ciertos rasgos de su “plan de acción”. Voz, órgano del partido comunista, escribe: “Producto de las reuniones y deliberaciones efectuadas por las organizaciones y sectores sociales este fin de semana, surgió un plan de acción en defensa de las reformas sociales. En él, se contempla la convocatoria a un Paro Nacional de 48 horas, que se realizaría este 28 y 29 de mayo.”

Algunos detalles de los principales puntos atacables también son revelados sin recelo alguno. Estos son, según el semanario mamerto, “la Comisión Cuarta y la plenaria del Senado”, pues allí, explican, “se reactivó el trámite de la reforma laboral cuya suerte depende de partidos tradicionales que ya la han hundido”.

Sobre los elementos que jugarán el papel de vanguardia en esos asaltos, el redactor de Voz los disfraza en “movimiento popular” y “comunidades del país”, en lugar de admitir que serán comandos armados y entrenados en este tipo de acciones violentas. El objetivo general de todo esto es subrayado por Voz así: “Otro escenario que deberá seguir el movimiento popular es el trámite que se le dé a la nueva Consulta popular, que deberá ser examinada por el Senado, y donde deberá aprobarse con mayoría simple. Expectantes estarán las comunidades del país, movilizadas por materializar sus derechos”.

Ante ese panorama desolador, y la evidente apatía de la oposición y de los sectores productivos que pagarán las consecuencias de las turbulencias anunciadas, no queda sino leer lo que escribió Rafael Núñez el 11 de julio de 1882, que es como un mensaje de alerta que el gran presidente le dirige a los colombianos de 2025 para que rodeen y defiendan firmemente el Congreso: “El Congreso, conquistando fama imperecedera, ha impedido hasta hoy el desastre general, con una convencida firmeza que no es superada sino por su perseverante moderación; pero es necesario, es urgente, que la amenazada sociedad comprenda bien todo el fondo de las extrañas cosas que pasan y todos los peligros que, a la manera de una bandada de buitres, se ciernen en estos instantes sobre la humillada frente, antes tan altiva, del pueblo colombiano.”

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