
Tomas Castrillón Oberndorfer
Sin entrar en discusiones teológicas, lo que trae la Pascua es un mensaje de Esperanza, para que las cosas efectivamente mejoren, pero en las circunstancias nacionales actuales, es conveniente recordar al respecto el muy conocido refrán que dice: “De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”.
Pues bien, por lo menos entre los católicos practicantes, una de las prácticas más comunes durante la Semana Mayor, es el autoexamen personal que trae consigo los arrepentimientos con la consecuencia típica del propósito de la enmienda, “las buenas intenciones”, cuya duración, en la mayoría de los casos, tan solo dura hasta el mismo Lunes de Pascua.
Por otra parte, el gobierno aprovechando el hecho de que una gran porción de la población incluyendo, claro, a la “lagartería politiquera”, se encuentra en modo “pantaloneta”, o sea en vacaciones, se dedica a lanzar globos para ver “quien los coge”.
Lo que pasa también, es que, al decir del conocido columnista J.G. Ánjel, existen personajes descritos como “los que dicen una cosa y no entienden lo que dijeron, los que no aciertan enhebrando y le echan la culpa a la aguja”, y, al respecto, existe la percepción generalizada de que este tipo de personajes, parece ser, es el que conforma al gobierno actual.
Por lo menos es lo que continuamente se aprecia en las continuas intervenciones del mandatario nacional. Y entonces, no extraña que, precisamente, para el Lunes de Pascua se anuncia otro de los “shows” ministeriales, lo que confirma el aserto de que si acaso hubo alguna “buena intención”, hasta ahí llegó tal propósito.
Trascendió, que el tema a tratar en dicho espectáculo mediático, está relacionado con el brote de fiebre amarilla que se ha presentado en el departamento del Tolima. Al respecto, no puede ser más melodramático el titular del diario local que dice: “Fiebre Amarilla: Vacúnese también contra la desinformación del gobierno” porque desgraciadamente para ese mal no han inventado la vacuna.
Esto se confirma con la noticia del escándalo del Buque Hospital del Amazonas, porque parece ser también que en el fondo, se trata, según se ha denunciado, del desarrollo de otro “gran serrucho”, debido a que el instrumento no es precisamente el más adecuado para atender a la población ribereña.
Además, en materia de desinformación, mientras el país se hunde, más y más, en un profundo déficit fiscal, no se toma ninguna medida adecuada de austeridad, como en el caso de la Casa Colombia en Japón, en donde “no se fijaron en gastos” como dice el compadre Chuma de la tira cómica Condorito. Se justifica el despilfarro, con una presunta búsqueda de la “promoción de la imagen del país en el exterior”, y, al mismo tiempo, el mundo ve, SIN sorpresa alguna, como se enfrentan la Canciller y el ministro del Interior de Colombia. En materia de promover la imagen del país de la belleza, presidente: ¡Qué belleza de hermosura!
Desde hace mucho, el país ha sido engatusado o engrupido con un gran volumen de “buenas intenciones”, como la tal búsqueda de la Paz Total, y, ahora, resulta que los que no aceptaron el acuerdo espurio de La Habana, las tales “disidencias”, ya se dividieron en varios grupos que serán considerados y beneficiados según el talante de su aproximación y afinidad con el gobierno, y los vaivenes de la eventual descertificación de los Estados Unidos.
Otras “buenas intenciones” también fueron las de acabar con la antigua corrupción incluyendo el nepotismo y el clientelismo, pero sucede que aquí también los evidentes, descarados y numerosos nombramientos en aumento de parientes y áulicos en la burocracia oficial, han resultado ser “las piedras que conforman el piso” del camino que conduce al “infierno” de la disolución del Estado Colombiano.
El deseo nacional, que excede el simple ámbito “parroquial”, es para que La Esperanza, soportada por las “buenas intenciones”, no se marchite, que sea inmarcesible mucho más allá del Lunes de Pascua.
¡FELICES PASCUAS!
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