
Álvaro Ramírez González
Con el 90% de las actas escrutadas, el derechista y actual presidente, Daniel Noboa, ganó las elecciones presidenciales en el Ecuador, aunque la opositora izquierdista Luisa González, desconoció los resultados y habló del “mayor fraude que hayan conocido los ecuatorianos”.
Según los resultados del Consejo Nacional Electoral, con el 90% de las actas escrutadas, Noboa obtuvo un 56% de los votos, frente al 44% de su opositora Luisa González.
“Hoy, Ecuador ha votado por un hombre joven que ha trabajado por mejorar la vida de los ecuatorianos. Más de un millón de votos de diferencia, no dejan duda del ganador”, puntualizó Noboa.
Es de todos conocido que la candidata Luisa González es de izquierda y una ficha indiscutible de Rafael Correa, expresidente del Ecuador.
Rafael Correa tuvo que asilarse en Bélgica para no responder por unas órdenes de captura por condenas pendientes por corrupción.
Correa ha estado desde siempre, tratando de manejar la política del vecino país, y desde su asilo en Bélgica.
Para Correa, dicen todos, era muy importante el triunfo de Luisa González, porque así, muy seguramente sería levantada esa condena que pesa sobre él, y lo mantiene recluido en Bélgica.
El triunfo de Noboa, un joven, muy bien preparado y calificado ejecutivo, es una derrota más de la derecha latinoamericana al Foro de São Paulo.
Por su desastroso manejo, la izquierda perdió ya al Ecuador, a la Argentina y al Perú.
Está ya también derrotada en Chile y le viene en camino, una derrota más en Colombia.
Gabriel Boric, fracasó estruendosamente en Chile, y ninguna de sus reformas comunistas pasó.
Solo es cuestión de pocos meses para que José Antonio Kast, un abogado y político católico, de origen alemán y de derecha, asuma el poder.
Las encuestas le dan casi un 80% de favorabilidad.
En Colombia las cosas con el Gobierno del izquierdista Gustavo Petro, andan aún peor.
Es un lunático, que se puso del lado de los terroristas, llenándolos de garantías, y castrando a las FFAA.
Hoy el país, desde 10 de sus 32 departamentos, está bañado en sangre y el gobierno es impotente ya para detener a los terroristas.
Sus reformas tampoco pasaron y sus equivocadas decisiones económicas tienen hoy al Gobierno Colombiano con un déficit de US $ 30.000 millones que tienen a Petro, asfixiado, maniatado y sin ejecución.
Todo lo que tocó Petro lo puso en crisis, empezando por el sistema de salud, hoy colapsado y lleno de las filas comunistas de enfermos, rumbo a la muerte anticipada.
Aunque la izquierda colombiana, dividida hasta el cogote, va a intentar mantener la presidencia con el presupuesto de la nación, es improbable que lo consiga.
Nadie en Colombia quiere hoy a Gustavo Petro.
Y para terminar, Venezuela es hoy una dictadura producto de un vulgar y evidente fraude.
La permanencia de Nicolás Maduro, está pendiendo de un hilo y no hay duda que Trump, directa o indirectamente, le va a meter la mano.
Queda solo en manos de la izquierda, la presidencia del Brasil.
Sin embargo la impopularidad de Luís Inacio Lulla, es hoy altísima y a juicio de los entendidos, Brasil, regresará a la derecha.
Hace 2 años, justo en Semana Santa, estaba con mi esposa en Granada España, y tuve allí, una larga conversación con el expresidente Iván Duque.
“Esa ola roja no la atajaba nadie”, me decía Duque.
“Pero también se irán muy pronto” puntualizaba el expresidente.
Los del Foro de São Paulo se prepararon para luchar por el poder. Para utilizar todas las formas de lucha y hasta ganar.
Pero no tuvieron ningún empeño en preparar estadistas para gobernar bien y liderar así las transformaciones.
Fracasaron como líderes, y se rodearon de ladrones.
Hoy, Venezuela y Argentina son los dos saqueos públicos más grandes que conozca la historia.
Razón tenía Iván Duque.
Por esos están perdiendo uno tras otro país.
Por pésimos gobernantes y grandes ladrones.
¡Lo de Ecuador lo confirma!
¡Felicitaciones Ecuador!
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