Iván Tabares Marín
Son numerosos los motivos para no votar por Iván Cepeda. Primero: la izquierda es una organización internacional del crimen aliada del narcotráfico, el terrorismo musulmán y países en franca confrontación con Occidente como Irán, Rusia y China. Los pactos criminales entre Irán y la mafia que gobierna en Venezuela, aliada de Gustavo Petro, lo prueban.
Grandes líderes de la izquierda latinoamericana terminaron condenados por corrupción como Cristina Kirchner y Rafael Correa, mientras Nicolás Maduro y su esposa espera condena en Estados Unidos y es probable que los dirigentes cubanos y nicaragüenses sean judicializados de la misma forma. Lo mismo está pasando en España con José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, quienes aprovecharon el gobierno para enriquecerse como los petristas. Petro es investigado por dos fiscalías norteamericanas y está asustado.
2. El marxismo, en que militan Cepeda y Gustavo Petro, fracasó en el siglo pasado y fue sustituido por la Nueva Izquierda con objetivos muy distintos a la lucha de clases y la defensa de los obreros. La izquierda colombiana sigue también el plan de la batalla cultural que busca destruir la familia, la religión, la democracia y el capitalismo mediante el control de la educación y nuestras instituciones.
3. El procedimiento usado para llevar a la presidencia a Petro implicó una violación sistemática de la ética en redes sociales reconocida por sus asesores. Asimismo, la periferia del país apoyó la elección de Petro por la presión de las guerrillas sobre el voto campesino, tal como lo hacen ahora para favorecer a Cepeda; también los líderes indígenas, bien remunerados por el gobierno, instrumentalizan la minga y los votos.
4. Cepeda ha prometido continuar con los proyectos fracasados de Petro: la reforma a la salud, un genocidio nacional; la paz total, otra impunidad total; la reforma pensional, suspendida por la Corte y que muy probablemente será declarada inconstitucional; la crisis fiscal y el derroche en la creación de millares de cargos públicos inútiles y la contratación de familiares y amigos.
5. Desde su origen, el Acuerdo de Paz fue un fraude que Cepeda quiere mantener. El gobierno de Juan Manuel Santos desconoció el resultado del plebiscito y, con la complicidad criminal del Congreso y la Corte Constitucional, lo modificaron. La guerrilla decía luchar por los obreros, según el credo marxista, pero como eso no funcionó, decidieron imponer una reforma agraria que en casi todo el mundo ha fracasado y más ahora cuando sabemos que la propiedad de la tierra es una suma cero y que se requieren grandes extensiones de tierra, multimillonarias inversiones y tecnología de punta para que la agricultura sea competitiva.
6. Cepeda mantiene las mismas argucias de Petro para ganar las elecciones. Engaña a las comunidades pobres con promesa de subsidios a los que le cambia el nombre como si los ciudadanos fueran tontos. No son subsidios para diversos grupos sociales, sino reconocimiento de su dignidad. Nunca explica de dónde saldrá el dinero ni su efecto inflacionario que quita al pobre lo que le regala.