Judith Butler

Judith Butler

Iván Tabares Marín

En lo que pudo interpretarse como un acto de soberbia, dije que la feminista Claudia Palacios no está autorizada para escribir sobre identidad de género si no tiene muy buenos conocimientos de medicina o biología, psicoanálisis y filosofía posmoderna ya que esas disciplinas están involucradas en el tema.

Otra defensora del enfoque de género del Acuerdo de paz es la petrista y funcionaria del gobierno Laura Galindo quien en su columna de El Espectador participó en la discusión sobre la identidad de dos “mujeres” transgénero –biológicamente hombres— en los juegos olímpicos de París. Para ocultar su ignorancia escribió en su columna titulada Hicimos todo mal con Imane Khelif: “Todo esto lo explica mejor la gran Judith Butler que yo; se la recomiendo”.

Judith Butler es una lesbiana de izquierda posmoderna, norteamericana, teórica de la ideología Queer o del movimiento Woke y autora del libro El género en Disputa, con primera edición de 1990. En otras palabras, Judith creó los fundamentos de la ideología de la comunidad LGBTIQ+ utilizada por la izquierda en su campaña para destruir nuestra organización familiar; para legalizar el incesto y las relaciones sexuales de niños con adultos siempre y cuando haya consentimiento del menor (¡Así como está escrito, aunque parezca increíble!). Slavoj Zizek, filósofo esloveno también de izquierda, no comparte la ideología Queer y considera, en su libro El coraje de la desesperanza (2018), que Butler hace una mala interpretación del psicoanálisis de Jacques Lacan.

Con seguridad, Laura Galindo es tan ignorante sobre la identidad de género como todos los mercenarios petristas de las bodegas en redes sociales y las feministas pagadas de los medios y los activistas del Pacto Histórico. Para entender a Butler usted tiene que conocer el pensamiento de Jacques Lacan, Michel Foucault, Jacques Derrida y Gilles Deleuze. Pocos doctores en filosofía tienen esa preparación.

Por tanto, Gustavo Petro y sus seguidores nos engañan con un discurso impuesto por la izquierda internacional, pero que no entienden. Según Agustín Laje, en un video de YouTube titulado “Soros: mil millones (de dólares) para controlar universidades”, la Fundación Sociedad Abierta, de George Soros, ha pagado a la Universidad Javeriana de Bogotá y al periódico El Espectador por difundir el enfoque de género. Laje también había denunciado al periódico El Tiempo de Bogotá por recibir dinero de una fundación norteamericana para lo mismo.

Sin embargo, tengo que recordar que cuando reseñé El libro negro de la nueva izquierda, de Laje, le reproché su desconocimiento de los fundamentos de las teorías de Judith Butler. En otra columna me referí a un artículo aparecido en un periódico de Manizales que incurría también en el mismo error. Lo mismo he encontrado en los textos de Roger Scruton, filósofo inglés que trata de tontos y falsos a los grandes pensadores franceses estructuralista y posmodernos. Nuestras feministas esconden las verdaderas intenciones de la izquierda, evidentes en los textos de Judith Butler. Además, las intenciones de la Nueva Izquierda son impensables e imposibles de realizar porque implicarían el fin de la especie humana. El posmodernismo es una distopía