El filósofo Iván Cepeda

El filósofo Iván Cepeda

Iván Tabares Marín

Sería muy interesante construir una clasificación de los funcionarios del gobierno y sus congresistas del Pacto Histórico en función de sus títulos académicos con el propósito de comprender mejor sus aciertos y errores, aunque muchos de ellos no tienen otro título que el de guerrillero, hijo de guerrillero, activista de los derechos humanos, sindicalistas o defensores del medio ambiente.

Otro aspecto para investigar entre los líderes mamertos es el de su capacidad económica. Por ejemplo, la prensa ha señalado que el exdirector del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE), Carlos Ramón González, involucrado en el desfalco multimillonario de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo y protegido por el dictador de Nicaragua, fue militante del M – 19 y es multimillonario como su esposa. ¿Cómo lo lograron?

Un tercer elemento interesante de la tipología de los líderes petristas es el de sus antecedentes políticos. Un caso es “la doctora muerte”, llamada así en las redes sociales por su responsabilidad en el desastre creado en el sistema de salud. Me refiero a la psiquiatra Carolina Corcho, cuya familia se dedicó de lleno a la política en el Partido Liberal; pero como vio mejores oportunidades de enriquecerse en el Pacto Histórico… La política es un negocio familiar.

Volvamos a las carreras universitarias predilectas de los zurdos. Me han llamado la atención tantos filósofos comunistas. Lo curioso es que la mayoría de ellos se quedaron viviendo en el siglo XIX o en las obsoletas teorías de Carlos Marx y nunca exponen la visión de los filósofos alemanes y franceses del siglo pasado que crearon el nuevo discurso de la izquierda, aunque en algún grado lo aprovechan cuando hablan de hegemonía identitaria, lenguaje inclusivo, enfoque de género, racismo, economía del decrecimiento o de ecología.

Con seguridad, la mayoría de los colombianos ignoran que Iván Cepeda es filósofo. El hombre estudió filosofía en la Universidad de Sofía, Bulgaria, en 1987 cuando ese país pertenecía a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, tres o cuatro años antes de que se derribara el régimen comunista, y nueve después de mayo del 68, el movimiento que marcó el fin del marxismo y ponía los

primeros ladrillos de la posmodernidad. Cepeda no estudió, le lavaron el cerebro o lo adoctrinaron.

Cepeda ha declarado que continuará el proyecto petrista, algo que no existe porque está conformado por los caprichos y delirios de un enfermo mental grave que solo piensa en mantenerse en el poder con el objetivo de que su familia, los exguerrilleros del M – 19 y sus seguidores se llenen los bolsillos con los dineros del Estado, mientras el pueblo se pauperiza más.

Cito otros dos filósofos petristas. Irene Vélez, la filósofa del medio ambiente y del decrecimiento económico. Otro es el columnista de El Espectador Tomás Molina; su última ocurrencia fue incluir en la Junta Directiva del Banco de la República a un filósofo con el peregrino argumento de que la junta del Banco Central de Noruega tiene uno. ¡Ay!