De la Edad de Piedra a la posmodernidad

Iván Tabares Marín marzo 29, 2026

Iván Tabares Marín

En Latinoamérica, la izquierda internacional y el Foro de Sao Paulo buscan adoctrinar a los indígenas mediante el pago de enormes sumas de dinero a sus dirigentes para que sirvan a sus intereses hegemónicos o dictatoriales sin ninguna consideración por el terrible daño que causan a estas comunidades.

La izquierda quiere traer a los indígenas de la Edad de Piedra a la posmodernidad haciendo derroche de irresponsabilidad, aumentando sus tasas de suicidio y prometiéndoles derechos que ellos ni siquiera entienden y nunca disfrutarán mientras no renuncien a su identidad o sean asimilados por la posmodernidad de las redes sociales, como de hecho está sucediendo.

Los efectos desastrosos de los proyectos improvisados y sin un soporte serio de la izquierda sobre una comunidad indígena se vieron en 2016, en Canadá. Los niños de la comunidad Attawapiskat llevados a un internado comenzaron a suicidarse y también los adultos. Se trató de “una comunidad rota incapaz de encontrar la mínima estabilidad de un patrón de vida (…) y que interrumpió la continuidad entre generaciones”.

“Durante décadas, más de ciento cincuenta mil niños aborígenes fueron arrancados de su pueblo para asimilarlos por la fuerza a la sociedad canadiense”. El propósito del proyecto era “matar al indio qué hay en el niño”. El maltrato, el abuso, la desnutrición y las enfermedades infecciosas llevaron a la muerte a muchos. Los datos y citas anteriores aparecen en el libro El coraje de la desesperanza (2018), escrito por Slavoj Zizek.

El choque cultural que sufren las comunidades indígenas colombianas es análogo al ocurrido en Canadá y se va a profundizar con las reformas en materia educativa y sanitaria que se han anunciado por el gobierno. Si tomamos en cuenta el terrible efecto de la televisión, los medios, el adoctrinamiento de izquierda y las nuevas tecnologías del celular, el incremento de suicidios en algunas de nuestras comunidades indígenas encontrará una explicación.

Los colombianos no indígenas necesitamos dos siglos para enfrentar la posmodernidad; en cambio, nuestros aborígenes están dando el salto en muy

pocos años. ¿Cómo podrán aceptar el proyecto de reforma a la Justicia que despenaliza el incesto? ¿Cómo van a reaccionar los padres cuando sepan que en los cursos de preescolar sus niños serán adoctrinados en la perversa teoría queer?

El conflicto con los indígenas comenzó con la Constitución de 1991, instrumento utilizado por la izquierda para introducir algunos elementos de su nuevo proyecto identitario sin que los colombianos y sus dirigentes nos diéramos cuenta, como generalmente actúan los zurdos a quienes, según el presidente argentino Javier Milei, no les puedes dar un milímetro de ventaja porque te destruyen.

El Art. 330 de nuestra Carta Política estableció la autonomía indígena, que hoy plantea el conflicto. Esa es la promesa de la izquierda para los indígenas: sacarlos de la Edad de Piedra para traerlos a una sociedad sin sentido, del odio, sin el “otro” y la guerra total. Eso busca Iván Cepeda con su fórmula vicepresidencial.

Iván Tabares Marín

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