Un arroz atollado

Iván Tabares Marín marzo 22, 2026

Iván Tabares Marín

He tomado prestado el título de esta nota de la columna de Catalina Ruiz- Navarro en un periódico capitalino para referirme, no solo a la polémica desatada por la relación de Paloma Valencia y Daniel Oviedo, sino también al galimatías en que se ha convertido el debate político en torno a las próximas elecciones presidenciales. Vamos a elegir un presidente de la República sin una idea clara y sin saber a qué juega cada candidato.

Catalina resumió el diálogo entre la candidata del Centro Democrático y su compañero de fórmula publicado en la revista Cambio para terciar en el debate sobre la continuación del Acuerdo de paz con las Farc y el desacuerdo entre Paloma y Oviedo acerca del enfoque de género.

Catalina ha dedicado la mayor parte de sus columnas a difundir el enfoque de género de la izquierda posmoderna que postula: el género es una imposición cultural sin relación alguna con la biología; el aborto es un derecho (lo que es falso); solo existe un género, el binario o transgénero; debe desaparecer la familia monogámica por ser una imposición capitalista; los niños tienen derecho a elegir su género sin injerencia de sus padres, y pueden tener relaciones sexuales con adultos si lo consienten; se debe legalizar el incesto, como ha intentado Gustavo Petro.

Se olvida en el debate de Paloma y Oviedo que las decisiones sobre El Acuerdo de paz y el enfoque de género no dependen exclusivamente de ellos, sino del Congreso y la Corte Constitucional. Es una discusión tonta.

Otro columnista, Andrés Otero Leongómez en La República, participó en el mismo debate: “La semana pasada lograron (los seguidores de Juan Manuel Santos) una votación importante para Juan Daniel Oviedo en la consulta, forzando la mano de Paloma Valencia (…) para que lo escogiera como fórmula vicepresidencial”. Y asegura Otero que Santos y Oviedo representan el centro político, lo que también quiero discutir.

Juan Manuel Santos, Claudia López y Sergio Fajardo se autoproclaman de centro. A ninguno le creo. El Acuerdo de paz fue para Santos un negocio por los miles de dólares que se echó al bolsillo con el Nobel; le garantizó a la izquierda unas 25 curules en el Congreso (10 para las Farc y unas 15 de los representantes de víctimas); fueron fracasos totales la JEP, el control de la cocaína y la reforma rural integral; se multiplicaron los hombres en armas contra el Estado y estamos en cerca de 25.000.

Claudia López es y ha sido de la izquierda y se disfraza de derecha para engañar a los incautos. Cito solo una prueba. Antes de entregar la alcaldía de Bogotá, dejó un documento basado en el enfoque de género que daba a los niños la facultad de elegir su género sin injerencia de sus padres. El alcalde Galán la anuló. Y para completar, Fajardo acaba de nombrar a la izquierdosa Jennifer Pedraza su jefe de debate en la campaña. Fajardo, el monotemático de la educación como panacea, solo va por el dinero de la reposición de los votos.

Iván Tabares Marín

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