Que vivan los estudiantes

Gerardo Sanchez Z marzo 22, 2026

Gerardo Sánchez

A pesar de tener replanteadas tantas ideas propias de mi etapa de joven estudiante (¿cuánto hará?) me siento hoy, a mis años, tentado en ocasiones a escuchar y saborear con nostalgia, aunque bien ajena a la lectura consciente de la realidad histórica, ese legado cultural que encierra la canción protesta que colmó en los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, mi sentimiento de rechazo a la injusticia y a la enorme desigualdad social imperante.

Sentimiento que no se quedó en la pasividad, sino que motivó mi participación activa en grupos de trabajo social en barrios y veredas de mi Sonsón; en grupos de estudio de lo que considerábamos el invaluable legado del pensamiento socialista como fundamento creíble de esa sociedad igualitaria por la que valía la pena trabajar sin descanso, sacrificando incluso muchos de nuestros sueños juveniles, entre ellos una carrera profesional, por el sólo temor de tenerla que ejercer al servicio de la odiada burguesía.

Escuchar a una Mercedes Sosa, a un Piero, a un Silvio Rodríguez, a un Pablo Milanés, a un León Guieco; conocer la inspiración de una Violeta Parra y de un Víctor Jara, y sentir plasmada esa protesta valiente en voces tan nuestras como las de Ana y Jaime o el naciente Grupo Suramérica nos sobrecogía y nos comprometía con ese movimiento libertario que con la lucha de todos: estudiantes, obreros, indígenas y explotados de la sociedad, y desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia, daría buena cuenta -lo creíamos de corazón- del imperialismo yanqui como el tigre de papel que era y con él, de la feroz represión de las tiranías que en nombre del capitalismo salvaje se ensañaban contra los pueblos hermanos del sur de nuestro continente.

Llegamos a creer, también de corazón, que la onda libertaria encendida en Cuba en 1959, alentada por el periódico Granma y por Radio Habana, se expandiría por las costas del Caribe y Centroamérica hasta más abajo de “la cintura cósmica del sur” con el apoyo incondicional de la Unión Soviética como fiel portaestandarte del internacionalismo proletario. Y seguía la canción protesta animando de tal manera nuestra convicción, que llegamos a cuestionar muchas de sus letras por románticas y flojas; y si algunos no arrancamos pa ́l monte, fue porque al interior de nuestra célula (ahí voy confesando) nos vieron más aptos para otro tipo de trabajo dentro de “la aplicación de todas las formas de lucha”. A mí por ejemplo se me aplaudió por renunciar a la U e ingresar a Coltejer como obrero, con lo que entraba sacando pecho a hacer parte de “la vanguardia de la revolución”.

Han debido transcurrir muchos años y correr mucha agua bajo los puentes, para constatar que aquel mensaje “libertario” era sesgado, ya que tras el ideal socialista que se nos inculcaba como causa, no estaba la anhelada sociedad justa e igualitaria, sino los horrendos crímenes perpetrados por genocidas como Lenin y Stalin en Rusia, Mao en la China, Pol Pot en Camboya, Kim Il Sung en Corea del Norte entre tantos del viejo continente. Sólo se nos llamaba a cerrar filas contra la cruel represión que asoló a nuestros pueblos hermanos del cono sur en cabeza de Stroessner en Paraguay, de Videla en Argentina y de Pinochet en Chile, tendiendo tristemente un velo cómplice sobre las atrocidades de Fidel Castro en contra de nuestros hermanos de Cuba, que apenas sobreviven bajo el régimen oprobioso que pervive aún en nuestros días, en cabeza de un clan dirigido por Raúl y Díaz Canel, dedicado a usufructuar la belleza de tan idílico paraíso a través de un turismo encadenado.

Sigo escuchando y reflexionando… “Comandante Ché Guevara”, “La Maza”, “Canción con todos”, “Cinco Siglos”, “Cosas que pasan”… y tantas de ese inagotable repertorio, quedándome dos sentimientos encontrados: Será que pude dar más en mi lucha por esa patria socialista, fruto de la derrota de la odiada burguesía que vive de la expoliación del trabajador para llegar a una sociedad sin explotación del hombre por el hombre como me enseñaban, o es que esa patria socialista escondida tras el mensaje no es ni siquiera utopía?

Lo que me tocó como latinoamericano hoy, sin lugar al más mínimo arrepentimiento, es conocer de “patrias socialistas” fallidas, ya en pleno siglo XXI: Cuba, Venezuela y Nicaragua, con sus economías en bancarrota para hambre de sus pueblos, pero prosperidad para la casta en el poder, que maneja para su propio beneficio lo poco que funciona de su débil aparato productivo. Bolivia y Ecuador en dudosa recuperación del lastre dejado por presidentes de esa tendencia ideológica. ¡Y UNA COLOMBIA EN ALTO RIESGO, SI NOSOTROS COMO CIUDADANOS NO ASUMIMOS UNA DECISIÓN VALIENTE Y VOTAMOS CON SENTIDODE RESPONSABILIDAD EL 31 DE MAYO POR EL BIEN DE NUESTRA PATRIA!

Al Pacto de Sao Paulo, empeñado en instaurar en nuestra América el nefasto proyecto de Socialismo Siglo XXI se le ha sumado la realidad de que, ya no la guerrilla revolucionaria sino la convertida en estructura de crimen organizado en abierta alianza con los carteles de la mafia y el narcotráfico, ha logrado permear las estructuras de poder, amenazando con doblegar al Estado. Esto ya son palabras mayores. NUESTRO VOTO TIENE QUE SER A CONCIENCIA, HOY MÁS QUE NUNCA.

“Me gustan los estudiantes, jardín de nuestra alegría (…) no les asustan las balas ni el ladrar de la jauría” – Muchachos: ya la jauría no es la de la canción. Es otra con más horrendos tentáculos, mucho más tenebrosa.

Gerardo Sanchez Z

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