Nueva coyuntura, nuevos desafíos

Alfonso Monsalve Solórzano

Ayer, la Revista Semana publicó un artículo en el que reseña cómo alias El Viejo confiesa que el asesinato de Miguel Uribe Turbay fue ordenado por las disidencias de las FARC que dirige Iván Márquez, denominadas Nueva Marquetalia. Ellos habían llegado a la conclusión de que él sería, indefectiblemente, el nuevo presidente de la república, pues era un fenómeno político que con su juventud, sabiduría y empuje uniría a la mayoría del país para derrotar el contubernio de Petro con los grupos narcoterroristas, la denominada política de paz total, con la que ha pretendido acabar con nuestro estado democrático y convertir a Colombia en un narcoestado fallido en manos de los señores de la guerra.

Petro pretenderá pasar de agache, pero no podrá ocultar que el asesinato fue ordenado por José Aldinver Sierra, alias el Zarco Aldinever, alto mando de esa organización, mientras era gestor de paz para “negociar” con el gobierno de Petro (y de quien se dice que fue asesinado el 5 de agosto del año pasado por el ELN en la guerra por la cocaína que se libra en el Catatumbo; falta ver si es cierto).

Cómo le quedará difícil, de confirmarse, eludir las investigaciones que la DEA le tiene por narcotráfico, porque las declaraciones de su hijo, diciendo que recibió dineros de origen criminal para la campaña de su padre y del extraditado narcotraficante alias Pipe Bueno, quien afirma que entregó dinero a la campaña de Petro, lo tendrían en una difícil situación. Él afirma que está tranquilo frente a esta hipotética investigación porque siempre persiguió a los narcos de origen paramilitar, pero lo que no dice es que su organización, el M – 19, practicó el narcotráfico y que siempre ha sido aliado de los narcoterroristas de “izquierda”. Y si cree que su nueva “amistad” con Trump lo salvará de ser investigado, es que no ha entendido cómo funcionan la justicia y los mecanismos de poder en la geopolítica de la USA actual.

Y otro que intentará negar su relación con ese grupo es el candidato a la presidencia por el Pacto Histórico, Iván Cepeda, amigo personal de alias Iván Márquez y de alias Jesús Santrich, traidores al pacto de paz firmado por el gobierno y las FARC. Su cercanía es tal que el 17 de mayo del 20|7, acompañó a alias Santrich cuando este salió de la cárcel, por orden judicial, “cumpliendo labores humanitarias”, luego de que tiempo atrás este había sido capturado por la fiscalía cuando fue descubierto ofreciendo diez toneladas de cocaína para exportar a USA. Como todos recuerdan,  los áulicos de la izquierda dijeron que se trató de un entrampamiento, pero el informe de la ONU, demostró que eso no era cierto (aunque acusó a la fiscalía de demorar la cooperación, en el caso, de esta con la JEP (https://www.elcolombiano.com/colombia/carta-probaria-que-no-hubo-obstaculizacion-fiscalia-caso-santrich-EP24096673).  Además existen fotografías, como la publicada por J P Hernández,  y otras muchas de Cepeda, y los alias Márquez y Santrich, en la que la simpatía y la camaradería son la constante (https://www.infobae.com/colombia/2025/08/23/petro-estallo-contra-policia-retirado-que-recordo-la-cercania-de-ivan-cepeda-con-jesus-santrich-y-alias-ivan-marquez-comportese/).

Y esto, sin mencionar la que podría evidenciarse en los computadores de Reyes. Ya sé que, en Colombia, por extraña decisión jurídica no es prueba judicial, aunque la Interpol diagnosticó que sus archivos no fueron manipulados; pero sí son documentos de alto valor político aquí en Colombia, que sería importante sacar a la luz para saber qué relación existió, si la hubo, entre el candidato Cepeda y esa organización; y por supuesto en USA, para una eventual investigación judicial.

Todo el entorno corrupto del petrismo y los temores que despierta el candidato Cepeda ante los electores colombianos al identificarlo como alguien que profundizará la destrucción de nuestro estado de derecho, sumado a prácticas, que ya parecen crímenes de lesa humanidad, en el manejo de la salud de los colombianos, están generando el rechazo de los compatriotas.

Así las cosas, frente a las elecciones el Pacto Histórico, por primera vez en las encuestas muestra debilidad. Veamos:

En la última, la de GAD3 para RCN, Cepeda está estancado, en primera vuelta, con el 35% de la intención de voto, frente al 34% de la anterior, pero gana a de la Espriella, quien rebaja ostensible en la intención de voto, con el 21% (en la encuesta pasada tenía el 26%) y a Paloma, que crece del 4% anterior a 16%.

El punto es que Cepeda empata técnicamente, en segunda vuelta con Paloma Valencia, 43% y 40%, respectivamente, pues el margen de error es el 3%. Es de señalar que ella tiene apenas ocho días de campaña como candidata a la presidencia, con su fórmula, Oviedo; así mismo, Cepeda derrota, allí, a de la Espriella, 45% a 36%.  Además, en segunda vuelta, Paloma y Abelardo empatarían con el 27%, pero aumentaría el voto en blanco a un 23%.

López y Fajardo tienen el 4% y el 3%, respectivamente en primera vuelta y pierden, de lejos, en todos los escenarios de la segunda.

En síntesis: aunque Cepeda va primero, está estancado; de la Espriella va segundo, pero pierde ostensiblemente apoyo y Cepeda lo derrota en segunda vuelta; Paloma, está tercera, pero crece cuatro veces, en la primera y empata técnicamente con Cepeda en la segunda. Además, López y fajardo no tienen ninguna oportunidad de llegar, siquiera, a segunda vuelta.

Ahora bien, si de la Espriella y Valencia llegasen a la primera vuelta como una sola fuerza, superarían a Cepeda, 37% a 35%, o al menos habría un empate técnico, pero el centro derecha estaría a la cabeza y en pleno crecimiento, el cual se explica por el arrastre de los sectores de centro que se suman a la derecha en el binomio Valencia – Oviedo. Esto es así, porque es la única explicación que cabe al decrecimiento de Abelardo de la Espriella.

Y la base de ese acuerdo puede definirse como la aplicación del concepto de patriotismo constitucional, concepto este defendido por Jurgen Habermas, el filósofo político más importante del siglo XX y de lo que va corrido del XXI, quien acaba de morir. Según el alemán, el patriotismo constitucional es el que construye la identidad nacional en torno a los valores expresados en la constitución liberal democrática y no alrededor de fundamentos étnicos o las creencias religiosas o ideológicas individuales o de un grupo.  De esa manera, las diferencias entre credos o ideologías de género, o la manera de abordar los derechos económicos o asuntos esenciales como la paz, por ejemplo, se resuelven acatando lo que la constitución dice al respecto, así no corresponda a lo que cada individuo particular piensa. El respeto a la constitución, que es el compendio de las normas básicas de convivencia de una democracia liberal, forjadas sobre valores como la libertad y el respeto al derecho del otro, implica, por supuesto, la aceptación de las normas acordadas para reformarla; normas que una vez incorporadas, hacen parte del consenso político que a todos obliga, pero a todos protege, garantizándoles su libertad, su intimidad y los demás derechos fundamentales.

Pues bien, yo creo que lo que hicieron Valencia y Oviedo fue un ejercicio político basado en el concepto de patriotismo constitucional (que, a propósito, no tiene nada que ver con el impulso de la lucha de clases y la imposición de la ideología de un grupo sobre otro, que es lo que hace Petro. Por eso se me revuelve el estómago, cuando este individuo cita a Habermas).

Ahora bien, de lo que se trata es de derrotar al petrismo. Lo aconsejable, desde la lógica y las matemáticas políticas, entonces, sería llegar con un solo candidato, si las proyecciones probabilísticas dicen que se puede sacar el 5º% más uno de los votos, o más, en primera vuelta.                                                                  

La tendencia dice que de la Espriella está bajando, mientras Valencia está creciendo, y que hay un universo de votos importantes para atraer a la centro-derecha. Pero se trata de una sola encuesta. Faltaría ver otras mediciones, aunque estoy seguro de que cada sector tiene sus propias estadísticas. El caso es que, si esa tendencia se confirma y las proyecciones se verifican, los dos candidatos y sus asesores deberían hablar para llegar unidos con un programa basado en el patriotismo constitucional y ganar en primera vuelta.

 En la segunda, los candidatos están garantizando que el que pierda apoyará a quien venza; pero no deja de ser aleatorio y, sobre todo, peligroso, viendo las maniobras de las que Petro, Cepeda y sus partidarios, son capaces.

En cualquier caso, un acuerdo basado en el patriotismo constitucional debe incluir a los partidos políticos Liberal, Cambio Radical, la U, Conservador y todos aquellos que estén de acuerdo en defender la constitución. Y debería crear un comité coordinador nacional para que haga proselitismo y movilice a los colombianos en asuntos como la destrucción del derecho a la salud, que es urgente, y contra la corrupción y por la seguridad.

Hay que buscar la unidad. Si no lo hacemos, entraremos de bruces a la era Cepeda.

Alfonso Monsalve Solórzano

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