
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Con la descomunal devaluación que sufrió el Peso frente al Dólar al culminar la semana, nuevamente quedó demostrada la insaciable voracidad de los establecimientos de crédito y en especial de los bancos, que cada vez que se les antoja, alteran la tasa de cambio a su favor desafiando la autoridad cambiaria e infligiendo inestimables daños al mercado.







