
José Alvear Sanín
En la bien nutrida historia universal de la estupidez política se registran pocos episodios tan lamentables como el de la oposición venezolana. Los incontables “partidos” que en debilísima coalición forman la MUD, aceptaron concurrir a elecciones, a sabiendas de que el gobierno de Maduro cometería todos los fraudes imaginables —y otros nuevos—, y aun así acudieron a unas urnas inútiles ante el cómputo electrónico, que ya estaba preparado para arrojar los datos que quería la dictadura. Esta les permitió “ganar” en dos pequeñas de las 23 tres gobernaciones. Y a cambio de estas lentejas legitimaron a Maduro. ¡Otra cosa es que hayan obtenido las probables prebendas monetarias que desde Judas acompañan la traición!








