
Luis Guillermo Vélez Álvarez*
La reforma tributaria de Ocampo es la más colbertiana de las que se han adoptado en las últimas tres décadas. Se parte de un gasto por financiar, siempre creciente y definido por inercia, y el problema consiste en cómo obtener esa suma con el mínimo descontento. O, como decía Colbert, cómo desplumar el ganso provocando el menor número de alaridos.







