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Colombia: ¿Otra vez en la fase de los magnicidios?
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Colombia: ¿Otra vez en la fase de los magnicidios?

Eduardo Mackenzie*  

El último recurso que le quedó a Gustavo Petro para escapar a un proceso de destitución por causas constitucionales es esconderse, unas veces, y adoptar la pose de víctima, amenazar de nuevo a la prensa, en otras, y negar sin argumentos las acusaciones que le están lloviendo de manera decisiva de muchos sectores, tanto de la creciente oposición como del mismo campo petrista (y no hablo sólo de las revelaciones de Nicolás Petro y de su esposa Day Vásquez sino de algunos dirigentes de su propio partido Colombia Humana).

Irresponsabilidad e Indignidad
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Irresponsabilidad e Indignidad

Jesús Vallejo Mejía

Cuenta un biógrafo del presidente Kennedy que éste, aprovechando las ausencias de su cónyuge, se reunía con damiselas en la Casa Blanca para satisfacer sus fogosos apetitos sexuales. En cierta ocasión, balanceándose en su silla mecedora y en medio de las risas que dicen que provoca el consumo de marihuana, le dijo a su compañera ocasional: "Qué tal que los rusos atacaran en estos momentos".

Empobrecimiento y sometimiento
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Empobrecimiento y sometimiento

Ariel Peña           

Cuando un gobierno marxista como el de Gustavo Petro, tiene como consigna: “Colombia, potencia mundial de la vida”, con  la cotidianidad y los hechos de violencia tan severos que están ocurriendo,  esa fórmula queda totalmente revaluada  en el plano nacional; pero peor aún desde el punto de vista universal, la historia es rigurosa sobre la responsabilidad del comunismo como la organización que más ha cometido crímenes en toda la historia de la humanidad, frisando los 140 millones de asesinatos de seres humanos desde 1917 hasta nuestros días, con el agregado de que la culpa del marxismo leninismo en el aumento de la pobreza en el planeta es indiscutible.

De nuevo el mequetrefe dando lora
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De nuevo el mequetrefe dando lora

Carlos Salas Silva   

En medio de la noche, luego de haber conciliado difícilmente el sueño debido a los dolores y el malestar de una fuerte gripa que me torturaba y de la que fui víctima por este maldito calentamiento global que me estuvo congelando durante las dos semanas más frías que he conocido en La Calera, sonó el celular despertándome con el presentimiento de malas noticias el que fue disipado al ver quién marcaba mi número.