
César Salas Pérez
Este desgobierno acostumbrado a limpiar prontuarios criminales, a romantizar los delitos de lesa humanidad, a defender terroristas convencidos que sus ideales valen más que la vida ajena y a reescribir la historia conforme a sus intereses, ha hecho su apuesta con el grupo narcotraficante ELN y con bandas criminales, convocando a los primeros a una serie de rondas de diálogos en Cuba con miras a lo que ya hizo Santos y su entonces grupo negociador con las Farc, capitular el Estado y ponerlo de rodillas ante los sublimes deseos de personajes con mucho poder financiero fruto del negocio del narcotráfico y de otros delitos cometidos en contra de ciudadanos de bien.








