César Salas Pérez
Bastante lamentable resulta comprender que por obra y gracia del actual gobierno, Colombia es oficialmente, un Estado insurgente y peor aún, un Estado fallido, debido, precisamente, a su claudicación ante la insurgencia de la cual el presidente Petro nunca se desligó, a su vez, al avance sin precedentes en la desinstitucionalización en procura de formar el caos social, la desconfianza ciudadana y el miedo de la gente a caer en una guerra civil premeditada por Petro y auspiciada por su patrón, el dictador Maduro.








