
Rafael Rodríguez-Jaraba*
En las democracias, hay aparente similitud entre el derecho y la política; pero en ellas, el derecho regula el ejercicio de la política, más la política no dispone de capacidad para regular el derecho, salvo, cuando la política articula los mecanismos normativos para reformar el derecho, bajo la condición de observar, acatar y cumplir los procedimientos consagrados en las Constituciones y las leyes. Contrario sucede en los regímenes totalitarios, en especial, los comunistas, donde el derecho lo impone la política del dictador. Hoy, léase Cuba, Nicaragua y Venezuela.







