
César Salas Pérez
El servicio diplomático colombiano no pasa por su mejor momento, incluso, me atrevería a decir que en el actual gobierno vive sus tiempos más amargos, rodeada de auténticos incompetentes, personas sin ninguna clase de preparación, nombradas para pagar indulgencias y favores politiqueros, y por supuesto, opacando la carrera diplomática que está diseñada desde el Ministerio de relaciones exteriores, precisamente, para tener excelentes embajadores, cónsules y delegados ante organismos internacionales que no solo conozcan del ejercicio de sus funciones sino que dominen varios idiomas y tengan el conocimiento y la facilidad de construir y mantener relaciones con agentes diplomáticos de otras naciones, utilizando el tacto y el respeto mutuo.







