
Carlos Salas Silva
Aunque quisiéramos que los cambios se produjeran más rápidamente y que quedaran en el pasado los terribles años de la amenaza del castro chavismo que ha puesto en jaque a nuestras democracias con un modelo que se comenzó a implementar desde el Foro de Sao Paulo, maquinación surgida de la mente de unos verdaderos lunáticos encabezados por Fidel Castro, desde hace ya casi tres décadas, puedo vislumbrar que las cosas van por buen camino. El mequetrefe se quedó en el pasado creyéndo que lo mismo que aplicó el desgraciado de Chávez, instruido por la tiranía cubana siguiendo el guion del socialismo del siglo XXI, lo podría hacer ahora. Tuvo la suerte, para nosotros la desgracia, de que en USA gobernara un Biden que fue cómplice pasivo del esquema criminal con el que llegaron al poder de la manera más absurda gobiernos como el suyo apoyados por las mafias del narcotráfico escudados en una supuesta izquierda con lo que justifican sus arbitrariedades y su corrupción. Es solo oír a Maduro, a Ortega, a Lula o a Petro para que se nos pongan los pelos de punta ante tanta ignorancia y descarada arrogancia no solo a los que somos de derecha sino también a los de centro y hasta de la misma izquierda. Pero las cosas también están cambiando por acá.






