Mientras los demócratas se pelean, el populismo avanza. Bajémosle “2 rayas” a la polarización.
Categoría: Opinión
El nuevo mapa político que dejaron las urnas
Los resultados electorales del 8 de marzo son una mezcla de alerta y oportunidad. Alerta, porque varios análisis han mostrado que, en territorios con riesgos históricos de violencia, presión armada o clientelismo, los resultados tienden a concentrarse y a encender señales de integridad electoral que no deben minimizarse. Pero también oportunidad porque la propia autoridad electoral reportó que la participación subió frente a 2022 y que los votos nulos bajaron en más de 150.000, lo que sugiere un electorado más dispuesto a votar “bien” y a entender mejor el tarjetón.
Lo que sigue
Un acercamiento a lo ocurrido el pasado 8 de marzo. Y para ello, comienzo con una comparación.
Paloma toma vuelo
Ahora sí empezaron las presidenciales. La partida, después del 08 de marzo y de la escogencia de vicepresidentes, es otra distinta. Las cartas están destapadas. De cómo se jueguen depende el futuro de Colombia porque, no sobre repetirlo, están en peligro la democracia y las libertades.
Paloma
Dos océanos besan sus costas como el presagio de un destino lírico para Colombia. Ese péndulo entre dos extremos es lo que se ofrece en el devenir de la elección presidencial del país. El ciudadano tendrá la posibilidad de escoger entre las bondades que ofrece la democracia como el combustible de la libertad.
Colombia: Significa el país de las Palomas
Ante el gobierno más corrupto que haya existido, está el país político convertido en una selva y el escenario electoral en un zoológico. Invito a los lectores a una corta fábula que describe la naturaleza de la paloma, el caballo, el avechucho, el lobo y el tigre.
Sumas vectoriales
Las democracias maduras no buscan borrar las diferencias. Buscan ordenarlas.
Los cuentos de Tufano
Me referiré a la columna de Sara Tufano en El Tiempo del 6 de marzo, titulada Radicalizar el cambio. Defiende la candidatura de Iván Cepeda con una serie de razones muy discutibles. Empieza diciendo que la oposición utiliza como “la única forma de enlodar a Cepeda una supuesta relación orgánica con la extinta guerrilla de las Farc”. Obvio que no es la única. Las principales críticas contra Cepeda surgen del contexto en que se da su postulación. Cepeda representa el viejo marxismo de la lucha de clases que fracasó a finales del siglo pasado y en el que fue adoctrinado en los países comunistas del este de Europa desde cuando era un niño; su proyecto es el de Gustavo Petro, según sus palabras; es el mismo plan del Chavismo venezolano, sandinismo nicaragüense, cubano de Fidel y, en general, de los gobiernos que persisten en las ideas de Marx.
Política: especulemos
Las dos últimas mediciones que he recibido después del anuncio de Paloma Valencia, de nominar como su compañero de fórmula para la vicepresidencia, a Juan Daniel Oviedo, muestran ya a Paloma de primera en las mediciones por encima de Iván Cepeda y muy lejos ya del Tigre.
La dignidad en el país de las sillas
En Colombia, la dignidad humana dejó de medirse por los derechos y comenzó a medirse por el mobiliario en los centros de salud. Esta dolorosa realidad se hizo evidente cuando mi hijo, en fase terminal de cáncer, tuvo que pasar cuatro días sentado en una silla, porque no había camillas. Durante ese tiempo, el dolor era una constante, y la respuesta de las instituciones se repetía como un mantra: no hay, no alcanza, no se puede. Así, la resignación parece haberse convertido en una política pública. Después de mover cielo y tierra se logró su traslado a una habitación compartida mientras puede remitirse a otra clínica de cuidados paliativos, si es que la suerte ayuda con una habitación disponible.









