
Luís Alonso Colmenares R.
Se ha vuelto costumbre ver la vía férrea de El Cerrejón bloqueada, como si fuera parte del paisaje guajiro. Una y otra vez, comunidades que se instalan en sillas plásticas sobre los rieles y detienen el tren carbonífero que trae progreso a la región. Cualquier descontento, por insignificante o importante, termina paralizando el ferrocarril. Y la autoridad ausente para imponer orden evitando esta anarquía, como si no les importara.








