
Álvaro Uribe Vélez*
“Balas verbales y letales. Y Miguel en la clínica.

Álvaro Uribe Vélez*
“Balas verbales y letales. Y Miguel en la clínica.
Darío Acevedo C.*
“NO MÁS SECUESTROS Y ASONADAS CONTRA LA FUERZA PÚBLICA

Jesús Vallejo Mejía
Las cacareadas reformas laboral y pensional tienen que superar todavía arduos escollos constitucionales, pues se las ha tramitado como leyes ordinarias habiendo debido serlo mediante el procedimiento de la ley estatutaria.

Jerónimo Uribe*
“Hace una semana, al final de su visita, mi papá se despidió de sus nietos. Me conmovió pensar que podía ser la última vez que ellos lo verían en libertad. Pero esa tristeza fue seguida de una profunda tranquilidad. La historia podrá examinar desapasionadamente toda la evidencia revelada durante este juicio y sus nietos conocerán la verdad.

Mauricio Gaona*
“Respecto a los documentos, mensajes y audios que he recibido relacionados con la posición expresada por el Ministro de Justicia de Colombia, doctor Luis Eduardo Montealegre, me permito señalar lo siguiente:
Eduardo Mackenzie
Gustavo Petro, en lugar de quedarse callado, insiste en orientar la investigación de la Fiscalía sobre el atentado contra el senador y candidato Miguel Uribe Turbay, como si tuviera derecho a hacerlo. Pues no. El presidente de la República no tiene ese derecho. Petro debe cerrar la boca y dejar manos libres a la investigación judicial. El representante del poder ejecutivo no tiene por qué meterse a dirigir el trabajo del poder judicial.

Alexander Cambero
Históricamente, hemos sido un país agitado por las rebeliones. Desde los comienzos asistimos a la conmemoración del alzamiento, cuando creíamos que viviríamos tiempos de paz; surgiría otro capítulo que nos haría inquietarnos.

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Conclusiones. Con delincuentes y terroristas todo siempre tiene que ser a la brava. Todos somos el pueblo. Nadie es el pueblo. Ningún individuo puede subrogarse esa titularidad. La violencia

Rafael Uribe Uribe
La reunión citada por el Cardenal al presidente, congresistas, magistrados y otros personajes importantes para pedirles bajar el tono, o mejor, tratar de que los discursos y discusiones políticas se hagan con moderación, encontraron el muro de contención del ególatra que nos desgobierna. No tardó en dar su brazo a torcer.