
César Salas Pérez
Poco afable es hablar en primera persona, pero viene al caso comentar que quien escribe estas líneas, ha podido entender un hecho no del todo odioso pero muy significativo y es que los grandes intelectuales, sean o no profesores universitarios, académicos, o que hacen parte de centros de investigación, institutos o centros de pensamiento, o ejercen grandes cargos tecnocráticos en la sombra del establecimiento, detestan el ejercicio de la política de elección popular.
