Jorge Enrique Pava
Por más que queramos abstraernos de las catástrofes de ciudad y de las tragedias que nos asuelan, es imposible hacer caso omiso de las aberraciones del clan Marín Osorio, que llegó a Manizales para apoderarse de ella, saquearla, usufructuarla y dejarla totalmente postrada y rezagada. Y es que todos los días amanecemos con un nuevo escándalo, un nuevo asalto al erario, una nueva obra improvisada, un nuevo anuncio mentiroso, una nueva versión falaz o un nuevo ridículo del alcalde Marín.



