
Carlos Salas Silva
Este pasado fin de semana, con lunes incluido, tuve dos encuentros que me dieron la oportunidad de reflexionar alrededor de la posición en la que tengo que ubicarme para tener una nueva mirada que permita visualizar un mejor futuro. En el primero, ocurrido el domingo, me vi envuelto en una confrontación inútil entre quienes mantenían opiniones favorables al gobierno y los que lo criticábamos. Ese encontrón parecía sacado de la Torre de Babel, definitivamente los de un bando no hablaban el mismo idioma que los del otro. Nos era imposible entender sus argumentos como para ellos los nuestros, tanto así que me llevó a preguntarme si vale la pena enfrascarse en discusiones que no llevan a ninguna parte cuando después de tres años desastrosos para el país quien esté a favor o en contra no va a ceder en su posición.
