Jorge Enrique Pava Q.
Hace unos 35 años vivíamos en un país vergonzoso. Los colombianos sufríamos la estigmatización ante el mundo de un país plagado de narcotráfico, corrupción, violencia selectiva, y una justicia que, aunque digna en ese entonces, estaba intimidada y amenazada por las mafias lideradas por Pablo Escobar y sus socios, como el M-19. Las bombas contra la sociedad civil y los asesinatos de miembros de la fuerza pública pagados por la mafia de Escobar, eran pan de cada día.

