
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Si algo me merece respeto y acato, son las decisiones de los jueces, al punto que no tolero que, en mi presencia, se someta a duda o escrutinio la integridad, el saber y la virtud, así como el buen juicio de quienes las profieren, a menos que -excepcionalmente- se evidencie que ellas, son resultado de errores, yerros o felonías.