
Maritza Aristizábal*
¿Cuántas generaciones se perdieron por cuenta de las Farc? ¿Cuántos niños tuvieron que renunciar a sus juegos para perder su inocencia en un campo de batalla? ¿A cuántos obligaron a empuñar un arma, a apuntarla contra sus propios amiguitos, y luego a disparar para convertirse en señores de la guerra? ¿A cuantos les arrebataron su sueño de ser médicos, ingenieros, profesores, futbolistas o científicos para graduarlos de asesinos?