
Luis Fernando Álvarez
El problema no es de legalidad, es de legitimidad. Se trata de un tema que hemos tratado en estas mismas páginas, pero en el que es necesario insistir y repetir, porque no hay derecho que la Constitución consagre un derecho y las instituciones se esfuercen en hacer nugatorio ese derecho. De acuerdo con las actuales tendencias, la Carta consagra las principales instituciones que conforman la llamada democracia participativa. La razón de ser de las mismas es garantizar a los ciudadanos el sagrado derecho a participar de manera directa y personal en las decisiones de poder que marcan y orientan el devenir de la República.