
Luis Guillermo Vélez Álvarez*
Mientras el alcalde anda cazando los fantasmas del “uribismo” - que lo espantan desde cada jardinera enmalezada, detrás de cada pila de basura dejada de recoger o desde el fondo de uno los innumerables huecos de la malla vial – los delincuentes hacen fiesta y la criminalidad se desborda en Medellín.