
Luis Guillermo Vélez Álvarez*
El gran astrónomo Johannes Kepler – al tiempo que desarrollaba sus famosas leyes sobre el movimiento de los planetas en sus órbitas alrededor del sol - se ganaba la vida haciendo cartas astrales para los nobles del Sacro Imperio Romano Germánico, incluido el mismísimo archiduque Rodolfo II, conocido como el emperador de los alquimistas, de quien fuera matemático imperial.