
Juan David Escobar Valencia
“¿Qué debe más dignamente elegir el alma noble [rusa] entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor [de la Otan] o rebelarse contra un mar [negro] de desdichas y, afrontándolo, desaparecer con ellas? Morir, dormir, no despertar más nunca [viendo nuestras fronteras contraídas], poder decir todo acabó [y recuperamos la Ucrania que rusa siempre fue]; en un sueño sepultar para siempre los dolores del corazón, los mil y mil quebrantos que heredó nuestra carne [soviética amputada], ¡quién no ansiara concluir así! ¡Morir... quedar dormidos... [pero reivindicados y completos]! ¡Dormir [más tranquilos, sin que EE. UU. nos respire en la nuca]... tal vez soñar [que los próximos en la lista serán Bielorrusia, Finlandia y los países bálticos]! ¡Ay!, allí hay algo que detiene al mejor.