Author: José Alvear Sanín (José Alvear Sanín)

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¡Petro, ahora más temible que antes!
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¡Petro, ahora más temible que antes!

José Alvear Sanín   

Caído en desgracia, desesperado, borracho y deschavetado, Benedetti es grabado, y sus iracundas revelaciones parecen indicar que el presidente es un psicópata hiperexcitado, que su “mano derecha recién parida” es una voluble aprendiz de bruja a la que se le subió el champán a la cabeza, y que él mismo no es más que otro desechable, cómplice de negocios y farras dentro de un combo soez y corrupto donde la moral se reduce a ¡Sálvese quien pueda!

Una gran película de terror
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Una gran película de terror

José Alvear Sanín   

El exministro Rudolf Hommes, arrepentido votante de Petro, se acerca a la verdad cuando califica el veloz y venal avance de la reforma a la salud como una película de terror; pero se queda corto, porque ese proyecto es apenas uno de los episodios que confluyen en la grande e incesante película de terror que estamos viviendo en Colombia, donde cada mañana cae abatida otra institución y a cada rato desciende de las nubes el albañal de trinos e improperios, cada vez más vulgar e insidioso.  

¿Toma de Bogotá?
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¿Toma de Bogotá?

José Alvear Sanín   

Al regresar de su bufa visita a España, Petro, “con carita de yo no fui”, se encontrará con dos sorpresas: la aprobación del Plan Nacional de (sub)Desarrollo (PND) y la toma de la Plaza de Bolívar por las guardias campesinas.

¡Hagámonos pasito!
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¡Hagámonos pasito!

José Alvear Sanín   

De vez en cuando conviene recordar gracejos de esos que todos conocemos, como el del odontólogo y su paciente. Desesperado por el dolor el paciente agarra las partes íntimas del profesional, y cuando éste grita, el primero le propone: ¡Hagámonos pasito!

Del caos provocado al autogolpe
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Del caos provocado al autogolpe

José Alvear Sanín   

El país, 221 días después de la posesión de Petro, ofrece el panorama más caótico. Nunca habíamos estado tan mal. Inseguridad, paros, extorsión, asesinato de líderes sociales, crecimiento exponencial de narco cultivos, desarme de la Fuerza Pública y cese unilateral de su actuación, marasmo económico, malas relaciones con gobiernos legítimos y compadrazgo con dictaduras repugnantes. Aquí lo único total es el desgobierno. Mientras el orden público desaparece, Petro habla, twittea y delira, dentro de una incontenible diarrea mental rayana en la chifladura.